viernes, 7 de octubre de 2016

Evangelio     Lc 11, 15-26

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Habiendo Jesús expulsado un demonio, algunos de entre la muchedumbre decían: “Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo. Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: “Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque –como ustedes dicen– yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras; pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita las armas en las que confiaba y reparte sus bienes. El que no está conmigo está contra mí; y el que no recoge conmigo desparrama. Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: “Volveré a mi casa, de donde salí”. Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada. Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio”.
Palabra del Señor.

Comentario


El Reino de Dios se está expandiendo allí donde el mal, en cualquiera de sus formas, es expulsado. No reconocer los signos del Reino es ponerse del lado del mal. No querer ver las buenas obras y preferir que otro ser humano siga en el error y oprimido por el pecado es estar en contra del Reino de Dios.

jueves, 6 de octubre de 2016

Evangelio     Lc 11, 5-13

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús dijo a sus discípulos: Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”, y desde adentro él le responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos”. Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquéllos que se lo pidan!
Palabra del Señor.

Comentario


La escena tiene algo de jocoso, si pensamos en ese vecino somnoliento que sale a abrir la puerta de mala gana. ¡Sólo la insistencia lo ha sacado de la cama! Si podemos golpear hasta molestar así al vecino, vamos a golpear en la puerta de Dios, insistentemente, con nuestro pedido concreto. Él no saldrá con mala cara a abrirnos.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Lucas 11; 1 – 4

Un día, JESUS estaba orando en cierto lugar; y cuando termino, uno de sus Discípulo le dijo: SEÑOR, enséñanos a orar, así como Juan le enseño a sus discípulos. Él les dijo entonces: “Cuando oren, digan: PADRE, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden, y no nos dejes caer en la tentación”
Palabra del Señor.

Comentario

Jesús estaba orando. Cómo habrá impresionado esto a los discípulos, que le piden a Jesús aprender a hacer eso mismo. Y la primera enseñanza está en la misma palabra de la oración: no nos dirigimos a un juez ni a un censor, nos dirigimos a un Papá que quiere traer, con su Reino, todo lo que es Vida.


martes, 4 de octubre de 2016

Evangelio     Lc 10, 38-42

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor escuchaba su Palabra. Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude”. Pero el Señor le respondió: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, una sola cosa es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada”.
Palabra del Señor.

Comentario


Hay muchos mandatos sociales y culturales para que estemos atareados y atareadas en muchas cosas. Y llega Jesús con una buena noticia: podemos sentarnos un rato, simplemente a escuchar. Varones y mujeres podemos salir del lugar del quehacer, la productividad y la eficiencia, y disfrutar escuchando esa Palabra que reconforta la vida.

lunes, 3 de octubre de 2016



Evangelio     Lc 10, 25-37

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?”. Jesús le preguntó a su vez: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?”. Él le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo”. “Has respondido exactamente; obra así y alcanzarás la vida”, le dijo Jesús. Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: “¿Y quién es mi prójimo?”. Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: “Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver”. ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?”. “El que tuvo compasión de él”, le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: “Ve, y procede tú de la misma manera”.
Palabra del Señor.

Comentario

El hombre que bajaba por el camino fue auxiliado por un samaritano. Para los judíos, los samaritanos eran impuros, cismáticos y herejes. Y fue el samaritano el que se hizo prójimo. Con la parábola y el diálogo que la encuadra, Jesús nos pregunta: ¿estarías dispuesto a dejarte ayudar también por ese al que señalás como enemigo e inferior a vos?

domingo, 2 de octubre de 2016

Evangelio     Lc 17, 3b-10

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Dijo el Señor a sus discípulos: “Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, perdónalo”. Los Apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. Él respondió: “Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, ella les obedecería. Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando éste regresa del campo, ¿acaso le dirá: ‘Ven pronto y siéntate a la mesa’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después’? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó? Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: ‘Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber’”.
Palabra del Señor.

Comentario


Nuestra fidelidad a Dios se expresa en la perseverancia cotidiana. Y esto ocurre cuando, a pesar de todas las dificultades y de las cosas que no entendemos, permanecemos unidos a él. Nuestra fe constante se expresará en el servicio concreto. Y de allí brotará la fuerza que puede mover montañas.

sábado, 1 de octubre de 2016

Evangelio     Lc 10. 17-24 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Al volver los setenta y dos de su misión, dijeron a Jesús llenos de gozo: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre”. Él les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo”. En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo mantenido ocultas estas cosas a los sabios y prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: “¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!”.
Palabra del Señor.

Comentario


A Jesús lo conmueve la alegría profunda de verificar que la Buena Noticia es recibida por los pobres y sencillos. Y este sentimiento tan íntimo lo mueve a la oración. Así se dirige al Padre, porque la obra que Jesús realiza es, en definitiva, acercarnos el Reinado amoroso que el Padre quiere desplegar en este mundo.