martes, 7 de marzo de 2017

Evangelio     Mt 6, 7-15

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre de ustedes que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.
Palabra del Señor.

Comentario


No hace falta hablar mucho. Es más, muchas veces no encontramos las palabras. Basta elevar la mirada y el corazón al cielo, sabiendo que allí está nuestro Padre que nos escucha. Y confiar en que él sabe, mejor que nosotros, lo que necesitamos.

lunes, 6 de marzo de 2017

Evangelio     Mt 25, 31-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquéllas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me alojaron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver”. Los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?”. Y el Rey les responderá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”. Luego dirá a los de su izquierda: “Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; era forastero, y no me alojaron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron”. Estos, a su vez, le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, forastero o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?”. Y él les responderá: “Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo”. Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna.
Palabra del Señor.

Comentario


¿Dónde encontrar a Jesús? Él quiso identificarse con los pequeños y necesitados, con esas personas que tantas veces son descartadas por el sistema. Es allí, en los más débiles, donde Jesús quiere ser reconocido.

domingo, 5 de marzo de 2017

Evangelio     Mt 4, 1-11

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre. Y el tentador, acercándose, le dijo: “Si tú eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”. Jesús le respondió: “Está escrito: ‘El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’”. Luego el demonio llevó a Jesús a la Ciudad santa y lo puso en la parte más alta del Templo, diciéndole: “Si tú eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: ‘Dios dará órdenes a sus ángeles, y ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra’”. Jesús le respondió: “También está escrito: ‘No tentarás al Señor, tu Dios’”. El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras para adorarme”. Jesús le respondió: “Retírate, Satanás, porque está escrito: ‘Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto’”. Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo.
Palabra del Señor.

Comentario


El diablo tienta con astucia. Propone un modelo de Mesías que no pase hambre ni sed, que no sufra la limitación humana ni el dolor, y que imponga su poder como los poderosos de este mundo. Pero Jesús conoce la misión que tiene y se afirma en su mesianismo que aceptará la debilidad y la pequeñez. El diablo no pudo vencer. Jesús sabía quién era y cuál era su misión, y no se dejó engañar por el modelo triunfalista que el diablo le proponía.

sábado, 4 de marzo de 2017

Evangelio     Lc 5, 27-32

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: “¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?”. Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, para que se conviertan”.
Palabra del Señor.

Comentario


Leví se levanta. Y pasa de la mesa de recaudación a la mesa de fiesta. Allí están sus conocidos, los que son señalados como pecadores. Algo nuevo está empezando para ellos junto a Jesús. La mesa compartida empieza a revelarse como mesa del banquete del Reino de Dios, donde todo el que quiera encuentra lugar para sentarse.

viernes, 3 de marzo de 2017

Evangelio     Mt 9, 14-15

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan Bautista y le dijeron: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mucho mientras que tus discípulos no ayunan?”. Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán”.
Palabra del Señor.

Comentario


Para Jesús hay algo más importante que el ayuno o que cualquier práctica piadosa, y es la llegada del Reino de Dios, que trae la alegría de una fiesta de bodas. Por eso cualquier ayuno tendrá que encaminarse en la construcción del Reino, donde lo más importante es la caridad. Así, Jesús retoma el sentido del ayuno que proclamaron los profetas.

jueves, 2 de marzo de 2017

Evangelio     Lc 9, 22-25

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús dijo a sus discípulos: “El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”. Después dijo a todos: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si se pierde o se arruina a sí mismo?”.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús nos llama a caminar detrás de él, perdiendo la vida en esta entrega. Seremos reprobados por muchos, porque opinarán que vivir así es un desperdicio. Pero Jesús confirma que esta es la verdadera ganancia: una vida transitada en el amor y el servicio.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Evangelio     Mt 6, 1-6. 16-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre de ustedes que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres noten que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Palabra del Señor.

Comentario


La limosna, la oración y el ayuno eran prácticas habituales en el judaísmo, lo mismo que en otras religiones hasta el día de hoy. Jesús sabe que estas prácticas piadosas pueden ser desvirtuadas por nuestro narcisismo y autosuficiencia. Por eso exige que no practiquemos esto para ser vistos, sino que conservemos el “perfil bajo”. Cuando damos limosna, cuando rezamos y cuando ayunamos, que sean acciones que realmente profundicen nuestro compromiso con el prójimo y nuestra comunión con el Padre que ve en lo secreto.