domingo, 7 de octubre de 2018

Evangelio     Mc 10, 2-12


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: “¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?”. Él les respondió: “¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?”. Ellos dijeron: “Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella”. Entonces Jesús les respondió: “Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, ‘Dios los hizo varón y mujer’. ‘Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne’. De manera que ya no son dos, ‘sino una sola carne’. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido”. Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto. Él les dijo: “El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio”.
Palabra del Señor.

Comentario


“‘No era así al principio’, dice Cristo. Todo eso es la dureza de sus corazones, el haber endiosado el placer, donde los niños estorban, donde el sexo se endiosa y donde no se quiere el espíritu de pobreza sino la ostentación, el consumo. Es necesario, pues, si queremos tener hogares, familias que transformen de veras una civilización, y es urgente transformarla, tener en cuenta el mensaje del Papa a lo largo de Estados Unidos, a los jóvenes y a todos aquellos cultores del hedonismo y del placer, que no puede llamarse libertad cuando se pone al servicio de las cosas inmorales y que es necesario una revisión profunda de nuestra moral, de nuestra honestidad para volver el matrimonio a la verdadera originalidad con que Dios lo creó: testimonio de su amor infinito. Y el amor de Dios es santo, y la fidelidad de Dios es dignísima, de esa dignidad infinita que quiero hacer unos espejos que reflejen en la tierra, la belleza del amor y es el santo matrimonio” (San Oscar Romero, 7 de octubre de 1979).

sábado, 6 de octubre de 2018

Evangelio     Lc 10, 17-24


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Al volver los setenta y dos de su misión, dijeron a Jesús llenos de gozo: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre”. Él les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo”. En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo mantenido ocultas estas cosas a los sabios y prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: “¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!”.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús expresa una alegría inmensa, infinita, que proviene del Espíritu Santo, porque los sencillos por fin se apropian de la verdad de Dios. Esta verdad ya no está encerrada en claustros privilegiados ni en púlpitos condenatorios, sino en aquellos que abren su corazón humildemente a la grandeza de Dios.

viernes, 5 de octubre de 2018

Evangelio     Lc 10, 13-16


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús dijo: ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. El que los escucha a ustedes me escucha a mí: el que los rechaza a ustedes me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a Aquel que me envió.
Palabra del Señor.

Comentario


En unos versículos anteriores, Jesús se identificaba con los niños (“el que recibe a uno de estos niños a mí me recibe”). Y ahora se identifica con los discípulos: “el que los recibe a ustedes, a mí me recibe”. La sugerencia de que los discípulos sean como niños, es obvia. Y si a los discípulos se los compara con los niños, entonces se los identifica como grupo marginado de la sociedad. La consecuencia de este pensamiento es, entonces, que un buen discípulo deberá asumir la condición de marginado y no de poderoso.

jueves, 4 de octubre de 2018

Evangelio     Lc 10, 1-12


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’. Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: ‘¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca’. Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad”.
Palabra del Señor.

Comentario


El misionero debe saber que cada casa necesita el don de la paz, porque en cada lugar hay conflicto, dolor y quizá muchas tensiones. ¡Qué lindo será sentirnos misioneros cada vez que entremos a alguna casa y generemos un espacio de paz, como lo hacía san Francisco!

miércoles, 3 de octubre de 2018

Evangelio     Lc 9, 57-62


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: “¡Te seguiré adonde vayas!”. Jesús le respondió: “Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. Y dijo a otro: “Sígueme”. Él respondió: “Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre”. Pero Jesús le respondió: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios”. Otro le dijo: “Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos”. Jesús le respondió: “El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás no sirve para el Reino de Dios”.
Palabra del Señor.

Comentario

“Lucas coloca al comienzo de su viaje (de Jesús hacia Jerusalén) estas exigencias radicales del seguimiento; con esto quiere advertir a los discípulos sobre la seriedad y los riesgos del camino que van a emprender con Jesús. Es una advertencia que vale para los discípulos que en cualquier época tomen la decisión de seguir a Jesús” (Comentario de la Biblia de las Américas, Ed PPC).

martes, 2 de octubre de 2018

Evangelio     Mt 18, 1-5. 10


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: “¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos?”. Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo. Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial”.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús se muestra protector de los niños tal como lo es con los pobres. Por eso, para él, quien atenta contra los niños, es como si atentara contra los pobres. Ellos, que no tienen un lugar social, tienen a los ángeles de Dios que los defienden.

lunes, 1 de octubre de 2018

Evangelio     Lc 9, 46-50


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
A los discípulos de Jesús se les ocurrió preguntarse quién sería el más grande. Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, tomó a un niño y acercándolo, les dijo: “El que recibe a este niño en mi Nombre me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe a Aquel que me envió; porque el más pequeño de ustedes, ese es el más grande”. Juan, dirigiéndose a Jesús, le dijo: “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros”. Pero Jesús le dijo: “No se lo impidan, porque el que no está contra ustedes, está con ustedes”.
Palabra del Señor.

Comentario

El niño, en tiempos de Jesús, no contaba para las decisiones ni sumaba en los intereses de la sociedad. Y sin embargo, Jesús se identifica con él. Es que Jesús suele identificarse con aquellas personas que el entorno social margina o expulsa. Él “está” en el desnudo, en el preso, en el que tiene hambre y en muchas otras personas necesitadas que hoy podemos ver en las calles, clamando por un hogar, una familia, un empleo o ser vistos por nosotros.