sábado, 8 de junio de 2019

Evangelio      Jn 21, 19-25


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Jesús resucitado había anunciado con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: “Señor, ¿quién es el que te va a entregar?”. Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: “Señor, ¿y qué será de este?”. Jesús le respondió: “Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa? Tú sígueme”. Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: “Él no morirá”, sino: “Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?”. Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero. Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relatara detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.
Palabra del Señor.

Comentario


Otra vez escuchamos la palabra del llamado: “Sígueme”. Y en la figura del discípulo al que Jesús amaba, encontramos el término del seguimiento. ¿Hasta cuándo debemos estar en movimiento, hasta cuándo debemos ser peregrinos que siguen a Jesús? Hasta que él vuelva. Caminar y amar, esa es nuestra condición.

viernes, 7 de junio de 2019

Juan 21; 15 – 19
Después de la aparición a la orilla del lago, JESUS resucitado dijo a Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas mas que estos?” Él le respondió: Si SEÑOR, tú sabes que te quiero, JESUS le dijo: “apacienta mis corderos” le volvió a decir por segunda vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Él respondió: Si SEÑOR, sabes que te quiero. JESUS le dijo: “Apacienta mis ovejas”. Le preguntó por tercera vez: “Simón, hijos de Juan, ¿me quieres?” Pedro se entristeció que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: SEÑOR, tú lo sabes todo, sabes que te quiero. JESUS le dijo: “apacienta mis ovejas, te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e iban a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, otro te atará el cinto y te llevara donde no quieres”. De esta manera, con que muerte Pedro debía Glorificar a DIOS. Y, después de hablar así, le dijo: “Sígueme”.
Comentario
Tanto al comienzo como al final de su ministerio en esta tierra, Jesús repite lo mismo: “Sígueme”. Ese seguimiento sólo es posible al descubrir el amor de la Trinidad, que anima nuestra vida. De esta manera, se puede encarar la tarea que le toca a cada discípulo en la comunidad. Pedro, llamado a ser pastor, primero debe ser confirmado en el amor.

jueves, 6 de junio de 2019

Evangelio      Jn 17, 1b. 20-26


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo: “Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como Tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno –Yo en ellos y tú en mí– para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que los has amado a ellos como me amaste a mí. Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos”.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús oró al Padre por todos nosotros. Y pidió para nosotros lo más excelso que podamos desear: estar con él en su gloria. Esta belleza de la Vida Eterna se nos anticipa cada vez que vivimos en el amor. Ahí está la Santísima Trinidad, transmitiendo su misma comunión para divinizar nuestra vida ya desde ahora, mientras caminamos en esta tierra.

miércoles, 5 de junio de 2019

Evangelio      Jn 17, 6a. 11b-19


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo: “Padre santo, manifesté tu nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Cuida en tu Nombre a todos los que me diste para que sean uno, como nosotros. Mientras estaba con ellos, yo cuidaba en tu Nombre a los que me diste; los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura. Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mí gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto. Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad”.
Palabra del Señor.

Comentario


No hay otro espacio donde santificarnos que este mundo concreto en el que estamos. En esta realidad, en este espacio y tiempo, Jesús nos preserva del maligno y nos santifica. Sus palabras nos exhortan a una espiritualidad de la confianza y la entrega: no son nuestras fuerzas las que vencerán el mal, sino la santidad de Dios actuando efectivamente en el mundo.

martes, 4 de junio de 2019

Evangelio      Jn 17, 1-11a


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo, orando así: Padre, ha llegado la Hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado. Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera. Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra. Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado. Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti.
Palabra del Señor.

Comentario


La vida eterna es realidad ya, hoy, porque conocemos al Padre y al Hijo. Ciertamente, este conocimiento implica algo más que nociones o definiciones porque tenemos el saber experiencial que nace del contacto frecuente y amoroso en la oración, la meditación, el servicio y otras formas. Esa cercanía con Dios se hace fecunda y nos llena de vida.

lunes, 3 de junio de 2019

Evangelio      Jn 16, 29-33


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, los discípulos le dijeron a Jesús: “Por fin hablas claro y sin parábolas. Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios”. Jesús les respondió: “¿Ahora creen? Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: Yo he vencido al mundo”.
Palabra del Señor.

Comentario


El “mundo” es la realidad del pecado que se opone a Jesús y a su obra. En este sentido, el mundo también se opone a todo aquel que sigue a Jesús. ¡Ánimo! Permaneciendo unidos a Jesús, participamos de su victoria sobre el mal y el pecado.

sábado, 1 de junio de 2019

Evangelio      Jn 16, 23b-28


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta. Les he dicho todo esto por medio de parábolas. Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de pa­rábolas, sino que les hablaré claramente del Padre. Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre; y no será necesario que yo ruegue al Padre por ustedes, ya que él mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que yo vengo de Dios. Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre”.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús y el Padre viven en el gozo de amarse mutuamente. Y basta que nosotros lo pidamos para que ese gozo nos sea concedido. Pidamos entonces con confianza, y la vida divina será realidad en nuestra sencilla experiencia cotidiana.