lunes, 7 de octubre de 2019

Evangelio      Lc 10, 25-37


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?”. Jesús le preguntó a su vez: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?”. Él le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu cora­zón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíri­tu, y a tu prójimo como a ti mismo”. “Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcan­zarás la vida”. Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: “¿Y quién es mi prójimo?”. Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pa­sar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso so­bre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: ‘Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver’. ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?”. “El que tuvo compasión de él”, le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: “Ve, y procede tú de la misma manera”.
Palabra del Señor.

Comentario


El Reino de Dios crece también con las acciones de las personas que nosotros consideramos más alejadas de Dios o menos dignas para participar de las cosas de Dios. Los samaritanos eran enemigos tildados de herejes, entre otras cosas, porque no cumplían con las prescripciones del templo de Jerusalén. Y fue justo  un samaritano el que pudo compadecerse hasta las entrañas y hacerse prójimo del caído. En todas esas acciones concretas de reparación y cuidado, crece el Reino de Dios.

domingo, 6 de octubre de 2019

Evangelio      Lc 17, 3b-10


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Dijo el Señor a sus discípulos: “Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, perdónalo”. Los Apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. Él respondió: “Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mosta­za, y dijeran a esa morera que está ahí: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, ella les obedecería. Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: ‘Ven pronto y siéntate a la mesa’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después’? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó? Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: ‘Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber’”.
Palabra del Señor.

Comentario


“¿Cómo convertir la debilidad de nuestra fe en un acto de valor interior y exterior? Que nos baste recordar que la fe es también una gracia. Y esta gracia la pediremos: ‘Auméntanos la fe’. Así, cuando ahora recemos el Credo, comprenderemos mejor el valor de la fe en la vida cristiana. No aparecerá como un peso, sino como una fuerza y una alegría” (San Pablo vi, Audiencia del 20 de abril de 1966).

sábado, 5 de octubre de 2019

Evangelio      Lc 10, 17-24


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Al volver los setenta y dos de su misión, dijeron a Jesús lle­nos de gozo: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre”. Él les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les some­tan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo”. En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo mantenido ocultas estas cosas a los sabios y prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, por­que así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera reve­lar”. Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: “¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!”.
Palabra del Señor.

Comentario


Hace unos días, leíamos cómo Jesús envió a los 72 discípulos a anunciar el Reino. Hoy leemos lo que ocurrió gracias a ese anuncio: los malos espíritus fueron neutralizados y los pequeños recibieron la revelación. El Reino de Dios se sigue extendiendo hoy cada vez que el mal es derrotado y siempre que una persona, desde su pequeñez, entra en la comunión y en el conocimiento de la Santísima Trinidad.

viernes, 4 de octubre de 2019

Evangelio      Lc 10, 13-16


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús dijo: ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. El que los escucha a ustedes me escucha a mí: el que los rechaza a ustedes me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a Aquel que me envió.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús se lamentó por los más cercanos. Los que fueron testigos de milagros y escucharon proclamar el amor de Dios, no cambiaron su vida y permanecieron indiferentes ante semejante derroche de gracia. Jesús sabe por experiencia que los más alejados, los paganos de Tiro y Sidón, responden más prontamente, y su vida se renueva. El pasaje es una advertencia también para nosotros, que, acostumbrados a escuchar la Palabra de Dios, podemos caer en la inercia de la vida satisfecha, sin posibilidad de que Dios siga obrando.

jueves, 3 de octubre de 2019

Evangelio      Lc 10, 1-12


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe traba­jadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’. Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: ‘¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adheri­do a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin em­bargo, que el Reino de Dios está cerca’. Les aseguro que en aquel día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad”.
Palabra del Señor.

Comentario


“El Reino de Dios está cerca de ustedes”. Este es el anuncio. Y allí donde haya personas con el corazón abierto para recibir lo que viene de Dios, el Reino crecerá a partir de la predicación. Jesús nos advierte: también habrá quienes rechacen la Buena Noticia, porque no quieren la paz ni la salud para el prójimo. Nuestra misión, a pesar de los rechazos, será siempre seguir anunciando.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Evangelio      Mt 18, 1-5. 10.


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: “¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?”. Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian y no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre me recibe a mí mismo. Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial”.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús toma una imagen muy popular de la religiosidad de su tiempo: los ángeles más importantes, quienes pueden contemplar continuamente el rostro de Dios. Y nos dice que son estos ángeles los que velan por los pequeños. Dios mira especialmente a los pequeños, a quienes no cuentan con ningún poder humano y sólo se sostienen en él.

martes, 1 de octubre de 2019

Evangelio      Lc 9, 51-56


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dije­ron: “Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?”. Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo.
Palabra del Señor.

Comentario


Santiago y Juan todavía tenían mucho que aprender junto a Jesús. No habían superado aún su mentalidad vengativa, y se hacían un Dios a su imagen, pensando que podían disponer de las fuerzas del cielo a su antojo. Estar en camino con Jesús nos obliga a despojarnos de esos viejos conceptos y a deponer la venganza hacia quienes consideramos enemigos.