miércoles, 2 de marzo de 2016

Marcos 5; 17 – 19

“No crean que he venido a suprimir la Ley o a los profetas. He venido, no para deshacer, sino para traer lo definitivo.
En verdad les digo: mientras dure el cielo y la tierra, no pasara una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice. Por tanto, el que ignore el último de esos mandamientos y enseñe a los demás a hacer lo mismo, será el mas pequeño en el Reino de los Cielos, en cambio el que las cumpla y las enseñe, será grande en el Reino de los Cielos.”
Palabra del Señor.

Comentario

Jesús enseña al pueblo que la Ley llega a su plenitud en su persona. Ya no habrá nada que esperar. Y si él es la plenitud de la Ley habrá que escucharlo, aprender y vivir tal como nos enseña.


martes, 1 de marzo de 2016

Mateo 18; 21 – 38

Se acercó Pedro y dijo a Jesús: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: ‘Dame un plazo y te pagaré todo’. El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: ‘Págame lo que me debes’. El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: ‘Dame un plazo y te pagaré la deuda’. Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: ‘¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?”. E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”.
Palabra del Señor.
Comentario
Pedro busca entender la enseñanza sobre el perdón. Pregunta sobre cuánto debería perdonar, arriesga una cifra simbólica, como preguntando: “¿muchas veces?”. Jesús supera el cálculo, porque “setenta veces siete” implica un sinnúmero de veces. En otras palabras sería, cada vez que tu hermano arrepentido, se te acerque y te pida perdón, perdónalo siempre.


lunes, 29 de febrero de 2016

Lucas 4; 24 – 30

Y JESUS añadió: “Ningún profeta es recibido en su patria.  En verdad les digo que había muchas viudas en Israel en tiempos de Elías, cuando el cielo retuvo las lluvias durante tres años y medios y  una gran hambre asolo al país. Sin embargo Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a una mujer de Serepta, en tierra de Sidón. También había muchos leprosos en Israel en tiempos del profetas Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, sino Naamán el Sirio.”
Todos en las sinagoga se indignaron al escuchar estas palabras, se levantaron y lo empujaron fuera del pueblo llevándolo a un barranco del cerro en el que estaba construido el pueblo, con intención de arrojarlo des de allí. Pero JESUS paso por medio de ellos y siguió su camino.
Palabra del Señor.

Comentario

Toda la escena de la sinagoga de Nazareth es adelanto de la vida pública de Jesús. Pro­feta ungido por el Espíritu, viene en primer lugar para los pobres y oprimidos. [...] Los cató­licos hoy estamos en una situación muy similar a la de muchos “piadosos” del tiempo de Jesús: estamos “adentro” porque somos del país y porque pertenecemos a la Iglesia Ca­tólica. Y Jesús vuelve a exigir que nos desprendamos de esas seguridades (Palabras con miel, blog, enero de 2010).


sábado, 27 de febrero de 2016

Lucas 15; 1 – 3 / 11 – 32

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de herencia que me corresponde’. Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: ‘Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado’. Y comenzó la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. Él le respondió: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo’. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: ‘Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!’. Pero el padre le dijo: ‘Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado’”.
Palabra del Señor.
Comentario

“En las parábolas dedicadas a la misericordia, Jesús revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jamás se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasión y la misericordia. Conocemos estas parábolas; tres en particular: la de la oveja perdida y de la moneda extraviada, y la del padre y los dos hijos. En estas parábolas, Dios es presentado siempre lleno de alegría, sobre todo cuando perdona. En ellas encontramos el núcleo del Evangelio y de nuestra fe, porque la misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón” (Papa Francisco, Bula de la convocatoria del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, N. 9).

viernes, 26 de febrero de 2016

Mateo 21; 33 – 46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: ‘Respetarán a mi hijo’. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: ‘Éste es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia’. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”. Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”. Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?’. El que caiga sobre esta piedra quedará destrozado, y aquel sobre quien ella caiga será aplastado. Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.
Palabra del Señor.
Comentario
El ejemplo de la parábola es evidente: Nadie volvería a contratar a aquellos que no cumplieron lo pactado para el trabajo y que actuaron con violencia repetidamente. Así denunció Jesús a los jefes religiosos y anunció que el Reino de Dios no podrá quedar limitado por los que pretenden hacerse sus dueños.


jueves, 25 de febrero de 2016

Lucas 16; 19 – 31

“Jesús dijo a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan'. 'Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'. El rico contestó: 'Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento'. Abraham respondió: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'. 'No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'. Pero Abraham respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'”
Palabra del Señor.

Comentario

El pecado de este hombre rico estuvo en su ceguera manifiesta. No quiso ver al pobre que estaba a su puerta. En medio del lujo y la abundancia, la existencia de ese rico fue árida e inhóspita, porque no produjo vida y no salió al encuentro del hermano.


miércoles, 24 de febrero de 2016

Antífona de entrada    cf. Sal 37, 22-23

Señor, no me abandones; Dios mío, no te quedes lejos de mí. Apresúrate a venir en mi ayuda, mi Señor, mi Salvador.

Mateo 20; 17 – 28

Mientras iban subiendo a Jerusalén, JESUS tomó aparte a los doce y les dijo por el camino: “Ya estamos subiendo a Jerusalén; el Hijo del Hombre va a ser entregado a los jefes de los Sacerdotes y a los maestros de la ley, que lo condenarán a muerte. Ellos lo entregaran a los extranjeros, que se burlarán de El, lo azotarán y lo crucificarán. Pero resucitara al tercer día.”
Entonces la madre de Santiago y Juan se acerco con sus hijos y se arrodillo frente a JESUS para pedirle un favor. JESUS le dijo: “¿Qué quieres?” Y ella respondió: Aquí tienes a  mis dos hijos asegúrame que,  que cuando estés en tu reino, se sentarán uno a tu derecha y otro a tu izquierda.
JESUS le dijo a los hermanos: “No saben lo que piden. ¿Pueden ustedes beber la copa que YO tengo que beber?” Ellos respondieron: Podemos. JESUS replico: “Ustedes si beberán mi copa, pero no me corresponde a Mi concederles que se sienten a mi derecha o a mi izquierda. Eso será para quienes el PADRE lo haya dispuesto. ”
Los otros diez se enojaron con  los hermanos al oír esto. JESUS los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los gobernantes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. Pero no será así entre ustedes. Al contrario, el que de ustedes quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes, y si alguno de ustedes quiere ser el primero entre ustedes, que se haga esclavos de todos.
Hagan como el Hijo del Hombre que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate de muchos.”
Palabra del SEÑOR

Comentario

Jesús conoce la historia de su pueblo. Sabe que los jefes religiosos han rechazado a los profetas enviados por Dios. Por eso, Jesús conoce el peligro al que se expone al dirigirse a Jerusalén, la capital. Allí, otra vez se desarrollará esta constante en la historia: Dios que quiere estar cerca y traer salvación es rechazado por las autoridades religiosas que se han endurecido. Quienes deberían facilitar el encuentro entre Dios y su pueblo son quienes se oponen a esta obra de salvación.