lunes, 2 de diciembre de 2019

Evangelio      Mt 8, 5-11


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, rogándole: “Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente”. Jesús le dijo: “Yo mismo iré a sanarlo”. Pero el centurión respondió: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: ‘Ve’, él va, y a otro: ‘Ven’, él viene; y cuando digo a mi sirviente: ‘Tienes que hacer esto’, él lo hace”. Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: “Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos”.
Palabra del Señor.

Comentario


Ningún compatriota de Jesús pensaría que el centurión, representante del imperio ocupante e invasor, era digno de salvación. Contra toda pretensión nacionalista, religiosa o de clase, Jesús profetiza el Reino de Dios como una mesa con lugar para todos. Es hora entonces de que ensanchemos nuestras mesas para que ellas sean signo del Reino que está viniendo.

sábado, 30 de noviembre de 2019

Evangelio      Mt 4, 18-22


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”. Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús llega hasta el ambiente de trabajo de estos hombres. Pasa por allí, mira y ahí mismo llama. Su llamado produce cambios grandes en el mundo familiar y laboral. Su llamado va formando un nuevo grupo: la comunidad de quienes se animan a seguirlo para empezar con él una nueva vida.

viernes, 29 de noviembre de 2019

Evangelio      Lc 21, 29-33


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús, hablando a sus discípulos acerca de su venida, les hizo esta comparación: Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro ár­bol. Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca. Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cum­pla todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús tenía una mirada atenta para descubrir las pequeñas manifestaciones de la vida. Para lograr eso hace falta detenerse y contemplar. Miremos cerca de nosotros y busquemos los brotes. El Reino de Dios se manifiesta en forma silenciosa pero decidida.

jueves, 28 de noviembre de 2019

Evangelio      Lc 21, 20-28


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida: Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima. Los que estén en Judea que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad que se alejen; y los que estén en los campos que no vuelvan a ella. Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse. ¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo ante la expectativa de lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación.
Palabra del Señor.

Comentario


Los tristes y crueles acontecimientos que Jesús describe podrían movernos al temor o la desesperación. Jesús dice exactamente lo contrario: “¡Tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación!”. Así nos exhorta a transitar cada dolor como el camino hacia lo nuevo y lo definitivo. Es una actitud espiritual que, sin dudas, no es fácil, pero que podemos encaminar con la guía del Espíritu Santo.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Evangelio      Lc 21, 10-19


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida: Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo. Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre, y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí. Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa, porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir. Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. Gracias a la constancia salvarán sus vidas.
Palabra del Señor.

Comentario


“Oyendo todas estas desgracias podían turbarse los corazones de los oyentes; por lo que añade para consuelo suyo: ‘Tengan, pues, fijo en sus corazones no pensar antes cómo han de responder’. Como si el Señor dijera a sus discípulos: ‘No se atemoricen: ustedes van a la pelea, pero yo soy quien peleo. Ustedes son los que pronuncian palabras, pero yo soy el que hablo’” (San Gregorio Magno, Homilías sobre el Evangelio, nro. 35).

martes, 26 de noviembre de 2019

Evangelio      Lc 21, 5-9


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas. Entonces Jesús dijo: “De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”. Ellos le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?”. Jesús respondió: “Tengan cuidado, no se dejen engañar, por­que muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: ‘Soy yo’, y también: ‘El tiempo está cerca’. No los sigan. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin”.
Palabra del Señor.

Comentario


El templo de Jerusalén era sólido y bello. Eso era lo que veían todos. Jesús quiso ver más allá: “incluso este lugar santo se caerá”. No podemos pretender afirmarnos en edificios de piedra, aunque sean útiles para el culto y bellos para admirar. Nuestra mirada, con Jesús, se lanza más allá, esperando lo definitivo.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Evangelio      Lc 21, 1-4


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo. Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre, y dijo: “Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie. Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir”.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús fue muy crítico con el modo en que se manejaban muchas cosas en el templo de Jerusalén. Esto incluía también condenar la forma en que algunos hacían sus donaciones: a la vista de todos y “exhibiendo” su generosidad. Jesús era capaz de poner los ojos sobre la viuda pobre, la persona que puso más que nadie, sin esperar aplausos y en silencio.