miércoles, 10 de julio de 2019

Evangelio Mt 10, 1-7


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de sanar cualquier enfermedad o dolencia. Los nombres de los doce apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó. A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: “No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente”.
Palabra del Señor.

Comentario

Jesús establece un grupo al cual le da autoridad para acciones muy concretas: expulsar demonios y curar. Será muy importante que ellos recuerden siempre el origen de su función: el poder de Jesús, para no creer que tienen esta autoridad por mérito propio.

martes, 9 de julio de 2019

Evangelio      Lc 1, 39-47


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Durante su embarazo, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”. María dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador”.
Palabra del Señor.

Comentario


“El actuar de María es una consecuencia de su obediencia a las palabras del ángel, pero unida a la caridad: va a Isabel para hacerse útil; y en este salir de su casa, de sí misma, por amor, lleva cuanto tiene de más precioso: Jesús; lleva a su Hijo” (Francisco, 31/5/2013).

lunes, 8 de julio de 2019

Evangelio      Mt 9, 18-26


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Se presentó a Jesús un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá”. Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: “Con sólo tocar su manto, quedaré sana”. Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese instante la mujer quedó sana. Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: “Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme”. Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús es dócil a la gente. No le exige a este hombre que lo deje terminar la clase o el discurso. Tampoco lo acusa de interrumpir una predicación que, quizás, podría llevar a la conversión a mucha gente. Y mucho menos se queja ante esta mujer diciéndole “Esperá, que voy a curar a un nene y vuelvo, no me interrumpas”. No, Jesús se deja interrumpir e incomodar.

domingo, 7 de julio de 2019

1ª Lectura    Is 66, 10-14


Lectura del libro de Isaías.
¡Alégrense con Jerusalén y regocíjense a causa de ella, todos los que la aman! ¡Compartan su mismo gozo los que estaban de duelo por ella, para ser amamantados y saciarse en sus pechos consoladores, para gustar las delicias de sus senos gloriosos! Porque así habla el Señor: Yo haré correr hacia ella la prosperidad como un río, y la riqueza de las naciones como un torrente que se desborda. Sus niños de pecho serán llevados en brazos y acariciados sobre las rodillas. Como un hombre es consolado por su madre, así yo los consolaré a ustedes, y ustedes serán consolados en Jerusalén. Al ver esto, se llenarán de gozo, y sus huesos florecerán como la hierba. La mano del Señor se manifestará a sus servidores, y a sus enemigos, su indignación.
Palabra de Dios.

Comentario

Cuando el profeta declamaba esto, el pueblo estaba en un proceso de reconstrucción social y material luego de un periodo en el que algunos habían estado exiliados y otros, abandonados a su triste suerte en un territorio desolado, sin conducción ni recursos. Sin embargo, el profeta puede ver que todo eso tiene que tener un buen fin, que Dios no puede abandonar a sus hijos y que, en esta oscuridad, Dios aún está actuando. La visión puede ser exageradamente optimista, pero es la visión de un hombre de fe.

sábado, 6 de julio de 2019

Evangelio      Mt 9, 14-17


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Se acercaron los discípulos de Juan Bautista y le dijeron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?”. Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!”.
Palabra del Señor.

Comentario


Las imágenes son contundentes: es necesario que todo sea nuevo, tanto el continente como aquello que es contenido. Para nuestra vida de fe, esto significa una situación de cambio, renovación y abandono. Con todo lo que nos pueda costar y doler, es necesario abandonar la antigua vida, situaciones o modos de pensar ante la novedad que trae Jesús.

viernes, 5 de julio de 2019

Evangelio      Mt 9, 9-13


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?”. Jesús, que había oído, respondió: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: ‘Yo quiero misericordia y no sacrificios’. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”.
Palabra del Señor.

Comentario

Jesús llamó a un publicano, un hombre que era detestado por su oficio, porque tomaba de manera inescrupulosa el dinero que recaudaba en el pueblo. Esto, decididamente, generó un escándalo. “¿Cómo Jesús puede convocar a un hombre que no se lo merece?”, sería el grito común. Jesús no tenía como objetivo convocar a los santos, y nosotros mismos somos la prueba de ello.

jueves, 4 de julio de 2019

Evangelio      Mt 9, 1-8


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: “Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados”. Algunos escribas pensaron: “Este hombre blasfema”. Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: “¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: ‘Tus pecados te son perdonados’, o ‘Levántate y camina’? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados –dijo al paralítico– levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.
Palabra del Señor.

Comentario


En tiempos de Jesús, los pecados se perdonaban en el Templo, por medio de rituales específicos y sacrificios de animales, ambos presididos por un sacerdote. Jesús se corrió de este ritual, salió del Templo y no necesitó ni sacrificios ni sacerdotes. Estando fuera de aquella práctica, el enfermo recobró su salud y su dignidad.