lunes, 9 de diciembre de 2019

Evangelio      Lc 5, 17-26


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para sanar. Llegaron entonces unas personas trayendo a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para ponerlo delante de Jesús. Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron por entre las tejas con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús. Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo: “Hombre, tus pecados te son perdonados”. Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: “¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?”. Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: “¿Qué es lo que están pensando? ¿Qué es más fácil decir: ‘Tus pecados están perdonados’, o ‘Levántate y camina’? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados –dijo al paralítico– a ti te digo, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa”. Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios. Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: “Hoy hemos visto cosas maravillosas”.
Palabra del Señor.

Comentario


“Unido al poder divino de juzgar que, (...) Jesucristo se atribuye y los Evangelistas (especialmente Juan) nos dan a conocer, va el poder de perdonar los pecados. (...) El poder divino de juzgar a cada uno y a todos -puesto de relieve especialmente en la descripción apocalíptica del juicio final- está en profunda conexión con la voluntad divina de salvar al hombre en Cristo y por medio de Cristo. El primer momento de realización de la salvación es el perdón de los pecados” (San Juan Pablo II, Audiencia general, 7-10-1987).

domingo, 8 de diciembre de 2019

Evangelio      Lc 1, 26-38


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”. María dijo al Ángel: “¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?”. El Ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”. María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”. Y el Ángel se alejó.
Palabra del Señor.

Comentario


El ángel anuncia que llega el Hijo del Altísimo, el Hijo de Dios, el rey descendiente de David, el que establecerá el Reino para siempre. Y María, llena del favor de Dios, hace lugar en su cuerpo, en su corazón y en su existencia al Rey que viene. El pecado no vencerá, porque el Dios del cielo encuentra lugar en la tierra.

sábado, 7 de diciembre de 2019

Evangelio      Mt 9, 35—10, 1. 5a. 6-8


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha”. Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de sanar cualquier enfermedad o dolencia. A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: “Vayan a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente”.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús siente compasión de aquella multitud, no sólo por las enfermedades y limitaciones físicas, sino también porque sabe que están cansados y abatidos, como ovejas sin pastor, sin rumbo, sin saber a dónde ir, sin encontrar el alimento que sostenga la existencia. Ese mismo cuidado, lleno de ternura y compasión, que Jesús demostró ante las multitudes, es el que debemos tener sus discípulos, anunciando y sanando las dolencias en nuestro mundo de hoy.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Evangelio      Mt 9, 27-31


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Dos ciegos siguieron a Jesús, gritando: “Ten piedad de nosotros, Hijo de David”. Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron, y él les preguntó: “¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?”. Ellos le respondieron: “Sí, Señor”. Jesús les tocó los ojos, diciendo: “Que suceda como ustedes han creído”. Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: “¡Cuidado! Que nadie lo sepa”. Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús trae una mirada nueva, límpida y libre de obstáculos. Basta con acercarnos a él y reconocer nuestra ceguera. Basta con decirle con fe que sí, que queremos ver, que sabemos que él nos abre los ojos. Basta con seguirlo, y empezaremos a vivir hoy las maravillas de Dios.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Evangelio      Mt 7, 21. 24-27


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó, porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande.
Palabra del Señor.

Comentario


¡Cuántas palabras nos rodean y hasta nos invaden cada día! Hay palabras que nos impactan y generan sensaciones y estados de ánimo diversos. ¿Cómo haremos lugar a la Palabra en medio de todo esto, sabiendo que, al meditarla cada día, nos da la firmeza para sustentar nuestra vida? Por eso ponemos el oído atento y el corazón abierto para recibir esta palabra, que nos hace construir nuestra vida sobre cimientos sólidos.

miércoles, 4 de diciembre de 2019


Isaías 25; 6 – 10
El SEÑOR de los ejércitos ofrecerá sobre esta montaña un banquete suculento, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, ÉL arrancara sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño teñido sobre todas las naciones. Destruirá la muerte para siempre, el SEÑOR enjugará las lágrimas de todos nosotros, y borrara sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho ÉL, el SEÑOR. Y se dirá en aquel día: Ahí esta nuestro DIOS, de quien esperábamos la salvación; es el SEÑOR, a quien nosotros esperábamos; ¡Alegrémonos y regocijémonos de su salvación!  Porque la mano del SEÑOR se posará sobre esta montaña.
Comentario
El profeta se vale de las imágenes festivas, alimenticias y gozosas de un banquete para describir el Reino de Dios. Dios nos invita, todo es gratis, él no retacea ni mezquina sus dones, sino que quiere darnos vida en plenitud.


martes, 3 de diciembre de 2019

Evangelio      Lc 10, 21-24


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Al regresar los setenta y dos discípulos de su misión, Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: “¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús está lleno de alegría porque verifica que los pobres y sencillos tienen conocimiento de Dios. Ciertamente no es un conocimiento que pueda adquirirse por mero trabajo intelectual. Es un conocimiento que se conecta con la sabiduría, o sea, con esa capacidad de saborear las cosas de Dios y dejar que ese sabor impregne la vida.