lunes, 31 de diciembre de 2012


Siracides 7

¿Tienes rebaño? Cuídalos, y si te dan ganancia, consérvalos.
¿Tienes hijos? Edúcalos desde su juventud, doblegalos.
¿Tienes hijas? Cuida su virginidad y no te muestres risueño ante ellas.
Si casas a tu hija habrás logrado algo importante, pero dala a un hombre inteligente.
¿Tienes una mujer que te quiere? No la eches, pero no confíes en la que no puedes amar.
Honra a tu padre con todo tu corazón, y no olvides los dolores de tu madre.
Recuerda que por ellos naciste. ¿Cómo le pagaras lo que hicieron ellos contigo?
Reverencia al SEÑOR con toda tu alma y respeta a sus sacerdotes.

domingo, 30 de diciembre de 2012


Siracides 7  

No rechaces el trabajo penoso, ni la labor del campo que creo el Altísimo.
No te incluyas en el grupo de los pecadores. Recuerda que el castigo vendrá pronto.
Mantente humilde, que el impío será castigado con fuego y gusanos.
No cambies a un amigo por dinero, ni un hombre verdadero por el oro de Ofir.
NI te apartes de una mujer sabia y buena, que su gracia vale mas que el oro.
No maltrates al criado que trabaja a conciencia ni al jornalero empeñoso; ama al criado inteligente y déjalo actuar libremente.


sábado, 29 de diciembre de 2012


Siracides 7

No cometas dos veces un pecado, pues uno basta para atraerte el castigo.
No digas: DIOS tomara en cuenta la multitud de mis dones, y cuando los ofrezca al DIOS altísimo, los aceptara. Ora con ánimo y firme y no descuides dar limosna.
No desprecies al hombre que pasa malos ratos, acuérdate que existe alguien que humilla y ensalza.
No mientas contra tu hermano, ni lo hagas tampoco con tu amigo.
Aléjate de toda mentira, pues no conduce a nada bueno.
No seas hablador en el consejo de los dirigentes, ni multiplique las palabras en tus plegarias.

viernes, 28 de diciembre de 2012


Siracides 7
No hagas el mal, y el mal no caerá sobre ti. Apártate del injusto, y el se apartara de ti.
Hijo, no siembres en surcos de injusticia, que puedes cosechar siete veces mas.
No pidas el poder al SEÑOR, ni a tu rey un puesto elevado.
No te hagas el justo delante del SEÑOR, ni el sabio ante el rey.
No ambiciones un puesto de responsabilidad, tal vez no seas capaz de luchar contra las injusticias o te dejes influir por el poderoso hasta desviarte de la rectitud.
No ofendas a la asamblea de la ciudad ni te rebajes a ti mismo ante el pueblo.

jueves, 27 de diciembre de 2012


Sirácides 6

Hijo, si quieres, aprenderás, y con el esfuerzo conseguirás habilidad. Si quieres escuchar, aprenderás; presta atención y serás sabio.
Ve a la reunión de los ancianos, y si hay un sabio acércate a él.
Anhela escuchar todo discurso profundo y no dejes escapar la sentencia de los sabios.
Si hallas un hombre inteligente, síguelo desde el amanecer, y que tu pie desgaste el umbral de su puerta.
Medita en los mandamientos del SEÑOR y ocúpate siempre en sus preceptos. El mismo afirmará tu corazón y te concederá la sabiduría que deseas.

miércoles, 26 de diciembre de 2012


Sirácides 6

Escucha, hijo, acepta mi sentencia y no rechaces mi consejo. Introduce tus pues en su grillo y tu cuello en su yugo. Encorva tu espalda y cárgala,  no te reveles contra sus amarras. Acércate a ella con toda tu alma y guarda sus caminos con todas tus fuerzas. Sigue sus huellas, búscala y se te hará presente, y cundo la tengas, no la dejes ir.
Porque al fin encontrarás en ella tu descanso y se volverá alegría para ti. Sus grillos entonces te protegerán y su yugo pasará a ser un adorno precioso. Pues ella viste adornos de oro y sus amarras son cintas preciosas. Te vestirá con ella como si fuera un vestido de gloria, y te la ceñirás como una corona de jubilo.

martes, 25 de diciembre de 2012


Sirácides 6

Hijo, dedícate a la instrucción de tu Juventud, hasta tu vejez encontrarás sabiduría.
Trabájala así como lo hacen el labrador y el sembrador y espera pacientemente sus buenos frutos, te cansaras un poco al trabajarla, pero pronto comerás de sus frutos.
Es muy dura con los ignorantes y el tonto no persevera en ella. Le pesara como piedra de toque y no tardará en arrojarla.
Pues la sabiduría hace honor a su nombre y no se manifiesta a todos.