jueves, 28 de agosto de 2014

Estén alerta (Mateo 24; 42 – 51)

“Por eso estén despiertos, porque no saben en que día vendrá su SEÑOR. Fíjense en esto: Si un dueño de su casa supiera a que hora de la noche lo va a asaltar el ladrón, seguramente permanecería despierto para impedir el asalto a su casa.
Por eso,  estén también ustedes preparados porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos esperan.
Imagínense un administrador digno de confianza y capaz. Su señor lo ha puesto al frente de su familia, y es él quien les reparte el alimento a su debido tiempo. Afortunado será este servidor si, al venir su señor, lo encuentra cumpliendo su deber. En verdad les digo: Su SÑEOR los pondrá al cuidado de todo lo que tiene.
No será así con el servidor malo que piensa: Mi señor se ha retrasado, y empieza a maltratar a sus compañeros y a comer y a beber con borrachos. El patrón de ese servidor vendrá en el día que no lo espera y a la hora que menos piensa. Le quitara el puesto y lo mandara con los hipócritas. Allí será el llorar y rechinar de dientes.”

Comentario

Mientras estamos en esta tierra, nuestra misión es amar y servir. No sabemos cuándo vendrá el Señor. No conocemos el momento del encuentro definitivo con él. La única forma de estar preparados y mantener la vigilancia es el amor y el servicio. Como dijo san Juan de la Cruz: “En el atardecer de la vida, te juzgarán en el amor”.



miércoles, 27 de agosto de 2014

Mateo 23; 27 – 32

“¡Ay de ustedes, maestros de la ley y Fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes son como los sepulcros bien pintados, que se ven maravillosos, pero por dentro están llenos de huesos y toda clase de podredumbre. Ustedes también aparentan que son como personas muy correctas, pero en su interior están llenos de falsedad y de maldad.
¡Ay de ustedes, maestros de la ley y Fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes construyen sepulcros para los profetas y adoran a los hombres santos. También dicen: Si nosotros hubiéramos vivido en tiempos de nuestros padres, no habríamos consentido que mataran a los profetas. Así ustedes se proclaman hijos de quienes mataron a los profetas.
¡Terminen, pues, hacer lo que sus padres comenzaron!”

Comentario

La denuncia de Jesús llega a su punto máximo. Todo ese cuidado en el cumplimiento externo, todo ese mostrarse como hombre religioso delante de otros, es una fachada que esconde un interior corrupto. Jesús no tuvo reparos a la hora de mostrar la verdad, y se animó a desenmascarar a los hipócritas. No dejemos que ninguna forma de falsedad o hipocresía se meta en nuestra Iglesia. Cuidemos entre todos nuestra comunidad para que sea santa.


martes, 26 de agosto de 2014

Mateo 23; 23 – 26

“¡Ay de ustedes, Maestros de la ley y Fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes pagan el diezmo hasta sobre la menta, el anís y el comino, pero no cumplen la ley en lo que realmente tiene peso: La justicia, la misericordia y la fe. Ahí esta lo que ustedes debían de poner por obra, sin descartar lo otro. ¡Guías ciegos! Ustedes cuelan el mosquito, pero se tragan un camello.
¡Ay de ustedes, Maestros de la ley y Fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes purifican el exterior del palto y de la copa, después que la llenaron de robo y violencias. ¡Fariseo ciego! Purifica primero lo que esta dentro, después purifica también el exterior.”

 Comentario

Si la relación con Dios no pasa de un cumplimiento formal, se pierde el criterio y la proporción. Y entonces, leyes, preceptos y normas menores toman el lugar de lo más importante. Y se pone demasiado empeño en cuidar las formas y todo lo externo, mientras se deja que el corazón se enfríe. Por eso Jesús nos llama a examinar cómo estamos por dentro, pues desde el interior brotarán las buenas obras que el Padre quiere.


lunes, 25 de agosto de 2014

Siete maldiciones contra los Fariseos (Mateo 23; 13 – 22)

“Por lo tanto, ¡ay de ustedes, que son unos hipócritas! Ustedes cierran a la gente el Reino de los Cielos. No entran ustedes, ni dejan entrar a los que querrían hacerlo.
¡Ay de ustedes, maestros de la ley y Fariseos, que son hipócritas! Ustedes recorren mar y tierra para ganar aun pagano y, cuando se ha convertido, lo transforman en hijo del demonio, mucho pero que ustedes.
¡Ay de ustedes, que son guías ciegos! Ustedes dicen: Jurar por el templo no obliga, pero jurar por el tesoro del templo, si. ¡Torpes y ciegos! ¿Qué vale mas, el oro mismo o el templo que hace del oro una cosa sagrada? Ustedes dicen: Si alguno jura por el altar, no queda obligado, pero si jura por las ofrendas puestas sobre el altar, queda obligado. ¡Ciegos!, ¿Qué vale mas, lo que se ofrece sobre el altar o el altar, que hace santa la ofrenda? El que jura por el altar, jura por el altar y por lo que se pone sobre el. El que jura por el templo, jura por él y por DIOS que habita en el Templo. El que jura por el cielo, jura por el trono de DIOS y por aquel que esta sentado en el.”

Comentario

Parece que los fariseos tenían gran valoración de las cosas materiales como el oro y los bienes llevados en ofrenda. Con esto, dejaban de lado a Dios, que es quien da a todas las cosas su bondad y su valor. Jesús insiste en que busquemos siempre el bien superior, que sólo se haya en Dios.


 

domingo, 24 de agosto de 2014

La Fe de Pedro y las promesas de JEUS (Mateo 16; 13 – 20)

JESUS se fue a la región de Cesarea de Filipo. Estando allí, pregunto a sus Discípulos: “Según el parecer de la gente; ¿Quién es el hijo del hombre?” respondieron: Unos dicen que eres Juan el Bautista, otros que eres Elías o Jeremías, o alguno de los profetas.
JESUS les pregunto: “Y ustedes, ¿Quién dicen que soy Yo?” Pedro contesto: Tu eres el Mesías el Hijo del DIOS vivo. JESUS le replico: “Feliz eres, Simón Barjona, porque esto no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino Mi PADRE que esta en los Cielos.
Y ahora Yo  te digo: Tu eres Pedro (o sea Piedra), y sobre esta piedra edificare mi Iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vender. YO te daré las llaves del los Reino de los Cielos, lo que ates en la tierra quedara atado en el Cielo, y lo que desates en le tierra quedará desatado en el Cielo”
Entonces JESUS ordeno a sus Discípulos que no dijeran a nadie que El era el Mesías.

Comentario

Para describir la misión de Pedro, Jesús toma la antigua imagen que ya había usado Isaías: “dar las llaves” del palacio del Reino de los Cielos. Esta misión es una tarea recibida, nadie puede adueñarse de esas llaves para su propio provecho o para cerrar las puertas a otros. La misión de este “mayordomo”, como buen servidor, será ocuparse de los asuntos del Reino con un corazón de padre. Pidamos al Espíritu Santo que el Papa, los obispos, y todos los que ejercen el pastoreo en la Iglesia lo hagan en espíritu de servicio y actitud de padres.


 

sábado, 23 de agosto de 2014

No imiten a los maestros de la ley (Mateo 23; 1 – 12)

Entonces JESUS hablo tanto para el pueblo como para sus Discípulos:
“Los maestros de la ley y los Fariseos han ocupado el puesto que dejó Moisés. Hagan y cumplan todo lo que ellos dicen, pero no imiten, porque ellos enseñan y no practican. Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos no levantan ni siquiera un dedo para moverlas. Todo o hacen para ser vistos por los hombres. Miren esas largas citas de la ley que  llevan en la frente y los largos flecos de su manto. Les gusta ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos reservados en las sinagogas. Les gusta que los saluden en la plaza y que la gente los llame maestros.
Lo que es ustedes, no se dejen llamar maestro, porque no tienen mas que un maestro, y  todos ustedes son hermanos. No llamen padre a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo PADRE, el que esta en el Cielo. Tampoco se dejen llamar ustedes guía, porque ustedes no tienen mas guía que CRISTO. El mas grande entre ustedes se hará servidor de todos. Porque el que se pone por encima, será humillado, y el que se rebaja será puesto en lo alto.”

Comentario

La denuncia proclamada contra escribas y fariseos no ha perdido vigencia. Sobre todo para aquellos que tenemos algún cargo o responsabilidad dentro de las comunidades. La tentación del exhibicionismo y el deseo de reconocimiento están siempre latentes. Todo esto se supera elevando la mirada hacia Dios. Él está por encima de todos. A él le corresponde todo honor.


miércoles, 20 de agosto de 2014

Los trabajadores de la viña (Mateo 20; 1 – 16)

“Aprendan algo de Reino de los Cielos. Un propietario salió temprano a contratar trabajadores para su viña. Se puso de acuerdo con ellos para pagarles una moneda de plata al día, y los envió a su viña.
Salió de nuevo a las nueve de la mañana, y al ver en la plaza a otros que estaban desocupados, les dijo: vayan ustedes también a mi viña y les pagare lo que sea justo. Y fueron a trabajar.
Salió otra vez al medio día, y luego a las tres de la tarde, e hizo lo  mismo. Ya era la última hora del día, la undécima, cuando salió y vio a otros que estaban allí parados. Les pregunto: ¿Por qué se han quedado todo el día sin hacer nada? Contestaron ellos: Porque nadie nos ha contratado, Y les dijo: vayan también ustedes a trabajar a mi viña.
Al anochecer, dijo el dueño de la viña a su mayordomo: Llama a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y terminando con los primeros. Vinieron los que habían ido a trabajar a ultima hora, y cada uno recibió un denario (una moneda de plata). Cuando llego el turno de los primeros, pensaron que iban a recibir mas, pero también recibieron cada uno un denario. Por eso, mientras se les pagaba, protestaban contra el propietario.
Decían: estos últimos apenas trabajaron una hora, y los consideras igual que a nosotros, que hemos aguantado el día entero y soportado lo mas pesado del calor. El dueño contesto a uno de ellos: amigo, yo no he sido injusto contigo, ¿no acordamos en un denario al día? Toma lo que te corresponde y márchate. Yo quiero dar al ultimo lo mismo que a ti, ¿no tengo derecho a llevar mis cosas de la manera que quiero? ¿O será porque soy generoso y tu envidioso?
Así sucederá: los últimos serán os primeros, y los primeros serán los últimos.”
Comentario: El hombre siempre quiere imponer sus puntos de vista y pareceres, pero el que dicta las leyes y decide es DIOS, que es la suprema ley, y si lo aceptamos también debemos aceptar sus juicios. Mucha veces sus juicios, no es lo que a nosotros nos parece.