jueves, 31 de agosto de 2017

Evangelio     Mt 24, 42-51

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús habló diciendo: “Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. ¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si es un mal servidor que piensa: “Mi señor tardará”, y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, su señor llegará el día y la hora menos pensada, y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes”.
Palabra del Señor.

Comentario


Hace unos días leíamos en el evangelio las denuncias contra escribas y fariseos que actuaban como guías ciegos. Su accionar no podía dar ningún beneficio a las personas a quienes debían conducir. Ahora, en la parábola del mayordomo, vemos el ejemplo de lo que es un servidor fiel: administra con sabiduría las cosas de Dios y cuida la vida de quienes le son encomendados. Este servidor estará preparado cuando llegue el Hijo del Hombre.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Evangelio     Mt 13, 44-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a la multitud: “El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas y, al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró”.
Palabra del Señor.

Comentario


¿Se puede dejar todo? ¿Puede dar alegría dejar todo? Para quien encuentra el tesoro del Reino de Dios, todas las otras cosas quedan en segundo plano. Todo se ordena y orienta a vivir el Reino. Y esta opción produce alegría profunda y contagiosa.

martes, 29 de agosto de 2017

Evangelio     Mc 6, 17-29

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Herodes había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”. Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto. Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. La hija, de Herodías, salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: “Pídeme lo que quieras y te lo daré”. Y le aseguró bajo juramento: “Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”. Ella fue a preguntar a su madre: “¿Qué debo pedirle?”. “La cabeza de Juan el Bautista”, respondió ésta. La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: “Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”. El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y ésta se la dio a su madre. Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.
Palabra del Señor.

Comentario


John Meier escribe en su obra “Un judío marginal”: “El profeta ascético cuya influencia determinó decisivamente el curso del ministerio público de Jesús, el profeta escatológico del que Jesús aceptó el anuncio relativo al inminente final de la historia de Israel, el profeta carismático administrador de un bautismo definitivo que Jesús recibió de sus manos, el predicador de una llamada al arrepentimiento renovada y extendida por Jesús a todo Israel, ese profeta llamado Juan encontró una muerte violenta a manos del dirigente que gobernaba Galilea”. En cada etapa de la historia estamos llamados a vivir esta fidelidad profética de Juan, que fue coherente con su misión hasta el fin de su vida.

lunes, 28 de agosto de 2017

Evangelio     Mt 23, 13-22

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús habló diciendo: ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno del infierno que ustedes! ¡Ay de ustedes, guías ciegos, que dicen: “Si se jura por el santuario, el juramento no vale; pero si se jura por el oro del santuario, entonces sí que vale”! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante: el oro o el santuario que hace sagrado el oro? Ustedes dicen también: “Si se jura por el altar, el juramento no vale, pero vale si se jura por la ofrenda que está sobre el altar”. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar que hace sagrada esa ofrenda? Ahora bien, jurar por el altar, es jurar por él y por todo lo que está sobre él. Jurar por el santuario, es jurar por él y por Aquel que lo habita. Jurar por el cielo, es jurar por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús denuncia a los escribas y los fariseos por su hipocresía y con esto nos hace una advertencia a todos nosotros. ¿Nos creemos los “dueños” del Reino de los Cielos, decidiendo quién entra y quién no? ¿Tenemos en cuenta el valor de las cosas sagradas? En definitiva, se trata de que consideremos nuestra vida en relación a Dios, que es el Santo, el que nos ama, y así no nos dejaremos guiar por nuestros mezquinos puntos de vista.

domingo, 27 de agosto de 2017

Evangelio     Mt 16, 13-20

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?”. Ellos le respondieron: “Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas”. “Y ustedes”, les preguntó, “¿quién dicen que soy?”. Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Y Jesús le dijo: “Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”. Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.
Palabra del Señor.

Comentario


La fe cristiana se vive en comunidad. Al usar la imagen de la Roca, Jesús quiere dar a esta comunidad un fundamento sólido y estable, un cimiento firme que pueda resistir los embates del enemigo. Cuando todos los que formamos la Iglesia, pastores y pueblo, nos mantenemos unidos profesando nuestra fe en Jesucristo como el Mesías Vivo, nos animamos unos a otros a vivir plenamente nuestra fe.

sábado, 26 de agosto de 2017

Evangelio     Mt 23, 1-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas, difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar “mi maestro” por la gente. En cuanto a ustedes, no se hagan llamar “maestro”, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen “padre”, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco “doctores”, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. El mayor entre ustedes será el que los sirve, porque el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado.
Palabra del Señor.

Comentario


La advertencia de Jesús sigue vigente como criterio para discernir quiénes son verdaderos maestros. El exhibicionismo y la falsedad que Jesús describe también están vigentes hoy. Prestemos atención y así no caeremos en el error de idolatrar a quienes se presentan como seguidores del Evangelio pero en el fondo sólo buscan su propia gloria.

viernes, 25 de agosto de 2017

Evangelio     Mt 22, 34-40

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con él, y uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?”. Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas”.
Palabra del Señor.

Comentario


Las escuelas fariseas discutían sobre el orden de importancia de los numerosos mandamientos que se encuentran a lo largo de la Ley de Moisés, el Pentateuco. Otros maestros contemporáneos a Jesús habían buscado cómo jerarquizar tantos preceptos. Jesús forma parte de la corriente de sabios que pueden discernir lo más importante: el amor a Dios y el amor al prójimo. Y hace de estos dos mandamientos la clave para interpretar todo lo que leemos en las Sagradas Escrituras.