martes, 2 de abril de 2013


Sirácides 23

No te acostumbres al juramento, ni te habitúes a pronunciar el nombre del santo. Porque, lo mismo que el servidor vigilado constantemente no se librara de todos los golpes, así el que jura constantemente no evitara el pecado.
El hombre que prodiga los juramentos se llena de culpas y el castigo no se alejara de su casa. Pues si falta por inadvertencia, el castigo se le vendrá encima; si falta a sabiendas de su juramento, peca doblemente; y si ha jurado en falso, no tendrá disculpa sino que su casa  se llenara de desgracias.


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