jueves, 8 de mayo de 2014

Evangelio     Jn 19, 25-27

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Junto a la cruz de Jesús, estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como suya.
Palabra del Señor.

Comentario


¡Qué maravilloso intercambio hace Jesús desde la cruz! Le dice a su madre que nosotros somos los hijos; nos pone en su lugar, el lugar del hijo. Desde entonces, tenemos en María a la madre que reúne a la comunidad, que acompaña a su pueblo en el dolor y camina junto a él. Así la experimentamos los creyentes en Luján y en todos los santuarios donde nos acercamos a venerarla.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Creer en el Hijo de DIOS (Juan 6; 35 - 40)

JESUS les dijo: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mi nunca tendrá hambre y el que cree en MI nunca tendrá sed. Sin embargo, como ya les dije, ustedes se niegan a creer aún después de haber visto. Todo lo que el PADRE me ha dado vendrá a mi, y YO no rechazaré al que venga a mi, porque YO he bajado del cielo, no para hacer Mi voluntad, sino la voluntad el que me ha enviado. Y la voluntad del que me ha enviado es que YO no pierda nada de lo que EL me ha dado, sino que lo resucite en el último día. Si, esta es la decisión de Mi PADRE; toda persona que al contemplar al HIJO crea en EL, tendrá ida eterna, y yo lo resucitare en el último día.”

Comentario

Jesús nos dice claramente cuál es la voluntad de Dios, el deseo de Dios: que tengamos Vida Eterna, la vida que tiene él, que es pura comunión de amor. Basta con convencernos de esto para ver lo importantes que somos, cada uno de nosotros, para Dios. Él no quiere que ninguno de nosotros se pierda, quiere llevarnos a vivir más plenamente con él.


martes, 6 de mayo de 2014

El Pan de vida Creer en el Hijo de DIOS (Juan 6; 30 – 35)

Le dijeron: ¿Qué puedes hacer? ¿Qué señal milagrosa haces TU, para que la veamos y creamos en TI? ¿Cuál es tu obra? Nuestros antepasados comieron el mana en el desierto, según dice la escritura: Se les dio de comer pan del cielo.
JESUS contesto: “En verdad les digo: No fue Moisés quien les dio el pan del cielo. Es Mi PADRE el que les da el verdadero pan del cielo. El pan que DIOS da es aquel que baja del cielo y que da vida al mundo” Ellos dijeron: SEÑOR, danos siempre ese pan.
JESUS les dijo: “Yo soy el pan de vida. EL que viene a Mi nunca tendrá hambre y el que cree en Mi nunca tendrá sed.”

Comentario

En el desierto, el maná alimentó a nuestros antepasados durante todo el tiempo que duró el camino hasta la tierra prometida. En nuestro viaje hasta la patria definitiva, Dios nos sigue alimentando. Simplemente digamos de corazón: “Señor, danos siempre de ese pan”.


domingo, 4 de mayo de 2014

Los Discípulos de Emaús (Lucas 24; 13 – 35)

Aquel día dos Discípulos se dirigían a un pueblito llamado Emaús, que esta a unos doce kilómetros de Jerusalén, e iban conversando sobre todo los que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, JESUS en persona se les apareció y comenzó a caminar con ellos, pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.
El les dijo: “¿de que van discutiendo por el camino?” Se detuvieron, y parecían muy desanimados. Uno de ellos, llamado Cleofás, le contesto: ¿cómo? ¿Eres tú el único peregrino de Jerusalén que no esta enterado de lo que ha pasado aquí estos días? “¿Qué paso?” les preguntó. Le contestaron: ¡Todo el asunto de JESUS de Nazaret!  
Era un profeta poderoso en obra y palabras, reconocido por DIOS y por todo el pueblo. Pero nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes renegaron de EL, lo hicieron condenar a muerte y clavar en la cruz. Nosotros pensamos que EL sería el que haría liberar a Israel. Sea lo que sea, ya van dos días de que sucedieron estas cosas.
En realidad, alguna mujeres de nuestro grupo nos han inquietado, pues fueron muy de mañana al sepulcro y, al no hallar su cuerpo, volvieron hablando de una aparición de ángeles que decían que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y hallaron todo como había dicho las mujeres, pero al él no lo vieron.
Entonces El les dijo: “¡que poco entienden ustedes y que lentos son sus corazones para creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No tenía que ser así y que el Mesías padeciera para entrar en su gloria? Y les interpreto todo lo que se decía de EL en todas las escrituras, comenzando por Moisés y siguiendo por lo profetas”
Al llegar cerca del pueblo, al que iban, hizo como que quería seguir adelante, pero ellos le insistieron diciendo: Quédate con nosotros, ya esta cayendo la tarde y se termina el día. Entro pues para quedarse con ellos.
Y mientras estaba en la mesa con ellos, tomo el pan, pronuncio la bendición, lo partió y se los dio. En ese momento se le abrieron los ojos y lo reconocieron, pero EL desapareció. Entonces se dijeron el uno al otro: ¿No sentíamos arder nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las escrituras?
De inmediato se levantaron y volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once, y a los de su grupo. Estos le dijeron: Es verdad; el SEÑOR ha resucitado y se ha aparecido a Simón. Ellos, por su parte, contaron lo sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Comentario

¿Dónde se halla a Jesús? ¿En dónde se puede reconocer su presencia? Este relato señala dos modos: en la Palabra, que hace arder el corazón, y en la fracción del pan, que ilumina la mesa del encuentro. Esta presencia de Cristo se realiza para nosotros en la Misa, en la cual nos alimentamos de la Palabra y del Pan. Ese es el alimento que nos impulsa para retomar el camino.



sábado, 3 de mayo de 2014

Yo voy al PADRE (Juan 14; 6 – 14)

JESUS contesto: “Yo soy el camino, la verdad y la Vida. Nadie va al PADRE sino por MI. Si me conocen a mi, también conocen al PADRE. Pero ya lo conocen y lo han visto”
Felipe le dijo: SEÑOR, muéstranos al PADRE, y eso nos bastará. JESUS les respondió: “Hace tanto tiempo que estoy con ustedes ¿y todavía no me conoces Felipe? El que me ve a Mi ve a PADRE ¿Cómo es que dices: Muéstranos al PADRE? ¿no crees que YO estoy con el PADRE Y que el PADRE esta en MI? Cuando les enseño, esto no viene de MI, sino que el PADRE, que permanece en MI, hace sus propias obras.
Yo estoy en el PADRE y el PADRE esta en MI. Créanme en esto: o si no, créanlo por las obras mismas, obras que Yo hago y, como ahora voy al PADRE, las hará aún mayores. Todo lo que pidan en MI nombre lo haré, de manera que el PADRE sea glorificado en su HIJO. Y también haré lo que me pidan invocando MI nombre.”

Comentario

Jesús nos revela la profunda unión entre él y el Padre. A todos nos invita a ser parte de esta unión. Basta con creer, porque  por la fe se sostiene este vínculo que nos une con la Santísima Trinidad.

 

viernes, 2 de mayo de 2014

El pan de vida: La multiplicación (Juan 6; 1 – 15)

Después JESUS pasó a la otra orilla del lago de Galilea, cerca de Tiberiades. Le seguía un enorme gentío a causa de las señales milagrosas que le veían hacer en los enfermos. JESUS subió al monte y se sentó allí con sus Discípulos.
JESUS, pues, levantó los ojos y, al ver el numeroso gentío que acudía a EL, dijo a Felipe: “¿Dónde iremos a comprar pan para que coma esa gente?” Se lo preguntaba para ponerlo a prueba, pues El sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: Doscientas monedas de plata no alcanzan para dar a cada uno un pedazo. Otro Discípulo, Andrés, hermano de Simón Pedro dijo: Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. Pero ¿Qué es esto para tanta gente?  JESUS les dijo: “Hagan que se siente la gente”
Había mucho pasto en aquel lugar, y se sentaron los hombres en número de unos cinco mil. Entonces JESUS tomó los panes, dio las gracias y lo repartió entre los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, y todos recibieron cuanto quisieron. Cuando quedaron satisfechos, JESUS dijo a sus Discípulos: “Recojan los pedazos que han sobrado para que no se desperdicie nada” Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos que no se habían comido. Eran las sobras de los cinco panes de cebada.
Al ver la señal que JESUS había echo, los hombres decían: Este es sin duda el profeta que había de venir al mundo. JESUS se dio cuenta de que iban a tomarlo por la fuerza para proclamarlo rey, y nuevamente huyó al monte El solo.

Comentario

La narración del reparto de los panes y los peces en el Evangelio según san Juan, presenta diferencias con el modo en que los otros evangelistas describen la acción. Mateo, Marcos y Lucas señalan que la tarea de la distribución la hicieron los discípulos, en medio de la gente, que estaba acomodada en grupos. En cambio, el Evangelio según san Juan dice: “Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron”. Con esto, Juan quiere señalar el momento íntimo y personal en que cada uno recibe el Pan de Vida, el cual es un encuentro cara a cara con el Buen Pastor, que nos alimenta.


jueves, 1 de mayo de 2014

Mateo 13; 54 – 58

Un día se fue a su pueblo y enseño a su gente en la sinagoga. Todos quedaban maravillados y se preguntaban: ¿de donde le viene esa sabiduría?  ¿Y de donde esos milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¡pero si su madre es maría, y sus hermanos son Santiago y José, y Simón, y Judas! Sus hermanas también están todas entre nosotros, ¿no es cierto? ¿De donde, entonces, le viene todo eso? Ellos se escandalizaban y no lo reconocían.
Entonces JESUS les dijo: “Si hay un lugar donde un profeta es despreciado, es su patria y en su propia familia” Y como no creían en El no hizo allí muchos milagros.

Comentario

En un pueblo pequeño como Nazaret, el oficio del varón funcionaba a modo de apellido para identificar a la familia que conformaba. Así, Jesús es “el hijo del carpintero” y un vecino más. Esta circunstancia se convirtió en un obstáculo para que los aldeanos pudieran percibir el poder de Dios que obraba en Jesús. No pudieron comprender que el Reino de Dios está escondido en lo sencillo, familiar y pequeño que tenemos cerca.