jueves, 7 de abril de 2016

Antífona de entrada          cf. Mc 10, 14

“Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque de ellos es el reino de Dios”, dice el Señor.

Juan 3; 31 – 36

“El que viene de arriba esta por encima de todos. El que viene de la tierra pertenece a la tierra y sus palabras son terrenales. El que viene del cielo, por mas que de testimonio de lo que allá ha visto y oído, nadie acepta su testimonio. Pero aceptar su testimonio es como reconocer que DIOS es veraz.
Aquel que DIOS ha enviado habla las palabras de DIOS, y da el Espíritu sin medida, porque el PADRE ama al Hijo y ha puesto todas las cosas en sus manos.  El que cree en el hijo vive de vida eterna; en cambio, el que no cree en el hijo tendrá que enfrentar el juicio de DIOS; nunca conocerá la vida.”
Palabra del Señor.

Comentario

Estas palabras fueron pronunciadas por Juan Bautista, un profeta que supo ponerse en su lugar. Toda su predicación fue para que la gente se acercara más a Dios, a las cosas de arriba, a través de su testimonio. Juan nos enseña a testimoniar la obra de Dios.

miércoles, 6 de abril de 2016

Antífona de entrada          Sal 17, 50; 21, 23

Te alabaré entre las naciones, Señor, y anunciaré tu Nombre a mis hermanos. Aleluya.

Juan 3; 16 – 21

“¡Así amó DIOS al mundo! Le dio al Hijo único, para que quien cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna. DIOS no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a Él. Para quien cree en Él no hay juicio. En cambio, el que no cree ya se ha condenado, por el hecho de no creer en el Hijo único de DIOS.
Esto requiere un juicio, la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Porque el que obra mal odia la luz y no va a la luz, no sea que sus obras malas sean descubiertas y condenadas. Pero el que hace la verdad va a la luz, para que se vea que sus obras han sido hechas en DIOS.”
Palabra del Señor.

Comentario

“‘Tanto amó Dios al mundo...’. Él nos ha amado primero y sigue amándonos primero; por eso, nosotros podemos corresponder también con el amor. Dios no nos impone un sentimiento que no podamos suscitar en nosotros mismos. Él nos ama y nos hace ver y experimentar su amor, y de este ‘antes’ de Dios puede nacer también en nosotros el amor como respuesta” (Benedicto xvi, Dios es amor, n. 17).

martes, 5 de abril de 2016

Antífona de entrada          Apoc 19, 7. 6

Alegrémonos, regocijémonos y demos gloria a Dios, porque el Señor, nuestro Dios, el Todopoderoso, ha establecido su reino. Aleluya.

Juan 3; 7 – 15

“No te extrañes de que te haya dicho: necesitan nacer de nuevo desde arriba. El viento sopla donde quiere, y tú oyes su silbido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo le sucede al que ha nacido del Espíritu.”
Nicodemo volvió a preguntarle: ¿Cómo puede ser eso? Respondió JESUS: “Tú eres maestro en Israel, y ¿no sabes estas cosas?
En verdad te digo: que nosotros hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si ustedes no creen cuando les hablo de cosas de la tierra, ¿cómo van a creer si les hablo de cosas del Cielo? Sin embargo, nadie ha subido al cielo sino el que ha bajado del cielo, el Hijo del Hombre.
Recuerden la serpiente que Moisés hizo levantar en el desierto; así también tiene que ser levantado el Hijo del Hombre y entonces todo el que crea en El tendrá por El vida eterna.”
Palabra del Señor.

Comentario

La celebración de la Pascua nos ha dado la ocasión de nacer de nuevo. Todo en nuestra vida se encamina hacia las cosas de arriba. El Espíritu Santo, que es viento, nos impulsa y nos eleva, y anticipa en nosotros la vida de Resucitados.

lunes, 4 de abril de 2016

Antífona de entrada          Heb 10, 5. 7

El Señor al entrar en el mundo dijo: “Aquí estoy, para hacer, Dios, tu voluntad”.

Lucas 1; 26 – 38

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por DIOS a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen que estaba comprometida con un hombre llamado José, de la familia de David. La virgen se llamaba María.
Llegó el ángel hasta ella y le dijo: Alégrate, llena de gracia, el SEÑOR esta contigo. María quedo muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba que significaría tal saludo.
Pero el ángel le dijo: No temas, María, porque has encontrado el favor de DIOS. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de JESUS. Sera grande y justamente será llamado el Hijo del Altísimo. El SEÑOR DIOS, le dará el trono de su antepasado David, gobernara por siempre al pueblo de Jacob y su reino no terminara jamás.
María entonces dijo al ángel: ¿Cómo puede ser eso, si yo soy Virgen? Contesto el ángel: El Espíritu Santo descenderá ante ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el niño Santo que nacerá de ti será llamado Hijo de DIOS. También tu pariente Isabel esta esperando un Hijo en su vejez, y aunque no podía tener familia, se encuentra ya en el sexto mes de embarazo. Para DIOS, nada es imposible.
Dijo María: Yo soy la servidora del SEÑOR, hágase en mi tal como has dicho. Después la dejo el ángel.
Palabra del Señor.

Comentario

“Con María, providencialmente unida a la plenitud de los tiempos, llega a cumplimiento la esperanza de los pobres y el deseo de salvación. La Virgen de Nazaret tuvo una misión única en la historia de salvación, concibiendo, educando y acompañando a su hijo hasta su sacrificio definitivo. Ella nos enseña el primado de la escucha de la Palabra en la vida del discípulo y misionero” (Documento de Aparecida, nn. 266-270).

domingo, 3 de abril de 2016

Esd 2, 36. 37

Celebren con alegría su victoria dando gracias a Dios, que los llamó a su reino celestial. Aleluya.

Juan 20; 19 – 31

Ese mismo día, el primero después de sábado, los Discípulos estaban reunidos por la terne en secreto por miedo a los Judíos. Llegó JESUS, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: “La Paz esté con ustedes” Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los Discípulos se alegraron mucho al ver al SEÑOR.
JESUS les volvió a decir: “¡La paz este con ustedes! Como el PADRE me envió a mi, así los envío Yo también” Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “reciban el Espíritu Santo; a quienes perdone sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos.”
Tomás uno de los doce, llamado el mellizo, no estaba con ellos cuando vino JESUS. Los otros Discípulos le dijeron: Hemos visto al SEÑOR, pero él contesto: Hasta que no vea la marca de los clavos en sus manos, no meta mis dedos en los agujeros de los clavos y no introduzca mis dedos en la herida de su costado, no creeré.
Ocho días después, los Discípulos de JESUS estaban otra vez en casa, y Tomás con ellos. Estando las puertas cerradas, JESUS vino y se puso en medio de ellos, y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!” Después dijo a Tomas: “Pon aquí tu dedo y mira mis manos, extiende tu mano y métela en mi costado. Deja de negar y cree”
Tomás exclamó: Tú eres mi SEÑOR y mi DIOS. JESUS replicó: “¡Felices los no han visto, pero creen!”
Muchas otras señales milagrosas hizo JESUS en presencia de sus Discípulos que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que crean que JESUS es el CRISTO, el Hijo de DIOS, crean y tendrán vida por su nombre.
Palabra del Señor.

Comentario

El pedido por la paz es un clamor que nace del corazón de los hombres y mujeres de buena voluntad. Como discípulos de Jesús, debemos comprometernos profundamente por la paz. Él nos la dejó como regalo y nos la encargó como misión. Jesús, el enviado del Padre, nos envía a llevar la paz. Comencemos hoy, con el saludo de la paz en la misa, el encuentro familiar y las palabras que salgan de nuestra boca: que nos surjan las palabras para construir la paz.

sábado, 2 de abril de 2016

Antífona de entrada          Sal 104, 43

El Señor hizo salir a su pueblo con alegría y a sus elegidos entre cantos de triunfo. Aleluya.

Marcos 16; 9 – 15

JESUS, pues, resucitó en la madrugada del primero día de la semana. Se apareció primero a María Magdalena, de la que había expulsado diecisiete demonios. Ella fue a anunciárselo a los que habían sido compañeros de JESUS que estaban tristes y lo lloraban. Pero al oírle decir que vivía y que lo había visto, no le creyeron.
Después JESUS se apareció, bajo otro aspecto, a dos de ellos que se dirigían a un pueblito. Volvieron a contárselo a los demás, pero tampoco les creyeron.
Por último se les apareció a los once Discípulos mientras comían, y los reprendió por su falta de fe y por su dureza para creer a los que lo habían visto resucitado.
Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación”
Palabra del Señor.

Comentario

Este final del Evangelio de Marcos nos presenta un resumen de las apariciones de Jesús Resucitado. Durante estos días de su presencia en la comunidad y antes de dejar esta tierra, nos comunica la misión por seguir: vayan por todo el mundo llevando esta Buena Noticia.

viernes, 1 de abril de 2016

Juan 21; 1 – 14

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Sucedió así: estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: “Voy a pescar”. Ellos le respondieron: “Vamos también nosotros”. Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada. Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él. Jesús les dijo: “Muchachos, ¿tienen algo para comer?”. Ellos respondieron: “No”. Él les dijo: “Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán”. Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: “¡Es el Señor!”. Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. Jesús les dijo: “Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar”. Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo: “Vengan a comer”. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: “¿Quién eres?”, porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.
Palabra del Señor.
Comentario
Como en otras manifestaciones, en un primer momento, a los discípulos del Señor les costó reconocer a Jesús Resucitado. En este caso, tal vez, el desaliento y la decepción de no haber pescado nada les impidió darse cuenta de que era Jesús el que estaba allí. Pero “el discípulo al que Jesús amaba” sí se dio cuenta de ello. Ser discípulo es estar siempre atento al paso de Jesús, sobre todo en esos momentos en que la comunidad no puede ver claramente. Permanecer unidos a Jesús, como el “discípulo amado”, es el testimonio que lleva a toda la comunidad al encuentro con el Resucitado.