miércoles, 14 de septiembre de 2016

Evangelio     Jn 3, 13-17

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Jesús dijo: “Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan vida eterna. Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús fue elevado por encima de toda la humanidad, pero no por el éxito, la fama o el poder humano, sino en la cruz, elevado en su dolor y en su muerte. Desde este lugar, sana, cura, restablece a toda esa humanidad, incluidos a quienes lo han transformado en víctima.

martes, 13 de septiembre de 2016

Lucas 7; 11 – 17

JESUS se dirigió después a un pueblo llamado Naín, y con EL iban sus Discípulos y un buen número de personas. Cuando llegó a la puerta del pueblo, sacaban a enterrar un muerto; era el hijo único de la su madre, que era viuda, y mucha gente del pueblo la acompañaba.
Al verla, el SEÑOR se compadeció de ella y le dijo: “No llores”, luego se acercó y toco el féretro. Los que los llevaban se detuvieron. Dijo JESUS entonces: “Joven, YO te lo mando, levántate.” Se incorporo el muchacho inmediatamente y se puso a hablar. Y JESUS se lo entregó a su madre.
Un santo temor se apodero de todos y alababan a DIOS, diciendo: Es un gran profeta el que nos ha llegado. DIOS ha visitado a su pueblo. Lo mismos se rumoreaba del El en todo el pueblo Judío y en sus alrededores.
Palabra del Señor.

Comentario

El texto expresa, en forma constante, las actitudes de Jesús de acercamiento a esa mujer. De este modo la mujer recibe, como lo dice el mismo texto, “la visita de Dios”. Esta “visita” es renovación, y por supuesto todos nosotros estamos invitados a recibirlo también en nuestras vidas.


lunes, 12 de septiembre de 2016

Lucas 7; 1 – 10

JESUS entro en Cafarnaúm, había allí un capitan Romano que tenía un sirviente que estaba muy enfermo al que quería mucho, y que estaba a punto de morir. Habiendo oído hablar de JESUS, le envió algunos Judíos importantes para que viniera y salvara a su siervo. Llegaron donde JESUS y le preguntaron insistentemente, diciéndole: Este hombre se merece que le hagas un favor, pues ama a nuestro pueblo y  nos ha construido una Sinagoga.
JESUS se puso en camino con ellos, No estaban lejos de la casa cuando el capitán envió a unos amigos para que le dijeran: SEÑOR, no te molestes, pues, ¿Quién soy yo, para que entres bajo mi techo?  Por eso ni siquiera me atreví a ir personalmente donde ti. Basta que tu digas una palabra y mi sirviente se salvará. Yo mismo, a pesar de que soy un subalterno, tengo soldados a mis ordenes, y  cuando ordeno a uno: Vete, va; y si le digo a otro: ven; viene, y si digo a mi sirviente: Haz esto; lo hace.
Al oír estas palabras, JESUS quedo admirado, y volviendo hacia la gente que lo seguía, dijo: “Les aseguro que ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande.”
Y cuando los enviados regresaron a casa, encontraron al sirviente totalmente restablecido.
Palabra del Señor.

Comentario

La misericordia de Jesús no tiene límites, porque no hay fronteras para el amor solidario hacia el que sufre. Recordemos que el hombre que pide es un soldado, un hombre con poder sobre otros, pero sobre todo un símbolo de la ocupación romana en el pueblo de Dios. Para Jesús eso no importa. Se trata de un hombre, un hijo de Dios, que busca librar de la muerte a un sirviente.


domingo, 11 de septiembre de 2016

Lucas 15; 1 – 10

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Todos los publicanos y pecadores se acercaban a JESUS para escucharlo. Pero los Fariseos y Escribas murmuraban, diciendo: este hombre recibe a los pecadores y come con ellos. JESUS les dijo entonces estas palabras: “Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso a las noventa y nueve en el campo y va a buscar a la que se había perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros,  lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus vecinos y amigos, y les dice: Alégrense conmigo porque encontré a la oveja que se me había perdido. Les aseguro que, de la misma manera, habrá mas alegría en el cielo por un pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.” Y les dijo también: “Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso una lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y  vecinas, y les dice: Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido, les aseguro  que, de la misma manera, se alegran los ángeles de DIOS por un solo pecador que se convierte.”
Palabra del Señor.

Comentario

Las tres parábolas tienen el mismo esquema: plantear que lo perdido por fin ha sido encontrado. En los tres casos “lo perdido” es el pecador, o el que no pertenece al pueblo de Dios, que ha sido “encontrado” y es motivo de alegría tanto del pastor, como de la mujer, y del padre, simbolizando así la alegría de Dios por este encuentro.


sábado, 10 de septiembre de 2016

Lucas 6; 43 – 49

“No hay árbol bueno que de frutos malos, ni tampoco árbol malo que de frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de los espinos ni se sacas uvas de las zarzas. Así, el hombre bueno saca cosas buenas del tesoro que tiene en su corazón, mientras que el malo, de su fondo malo saca cosas malas. La boca habla de lo que está lleno el corazón.
¿Porque me llaman ¡SEÑOR! ¡SEÑOR! Y no hacen lo que les digo?
Les voy a decir a que se parece el que viene a mi y escucha mis palabras y las practica. Se parece a un hombre que construyo su casa; cavo profundamente y puso sus cimientos sobre la roca; vino una inundación y la creciente se precipito sobre la casa, pero no pudo removerla porque estaba bien construida.
Por el contrario, el que escucha, pero no la pone en práctica, se parece a un hombre que construyo su casa sobre tierra, sin cimientos. La corriente se precipito sobre ella y en seguida se desmorono, siendo grande el desastre de aquella casa.”
Palabra del Señor.

Comentario

Lamentablemente a veces conocemos al árbol recién cuando probamos sus frutos. O vemos que un edificio cae por sus malos cimientos, luego de mucho tiempo de admirarnos por su construcción. Eso nos hace pensar que es necesario estar atentos a todos aquellos que prometen grandes bondades o grandes triunfos. Y, es cierto también, muchas veces debemos reconocer que lo que hemos considerado como salvador fue en realidad un fiasco, y que hemos estado equivocados.


viernes, 9 de septiembre de 2016

Lucas 6; 37 – 42

“No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les darás se les echará en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la media que ustedes midan serán medidos.”
JESUS les puso también esta comparación: “¿Puede un ciego guiar a otro ciego? Ciertamente caerán ambos en algún hoyo. El Discípulo no esta por encima de su maestro, pero si se deja formar, se parecerá a su maestro.
¿Y porque te fijas en la pelusa que tiene tu hermano en un ojo, si no eres consciente de la que viga que tienes en el tuyo?, ¿Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, deja que te saque la pelusa que tienen en tu ojo, si tu no ves la viga que tienes en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo para que veas con claridad, y entonces sacaras la pelusa del ojo de tu hermano.”
Palabra del Señor.

Comentario

El error o defecto del otro no puede ser motivo de nuestra inoperancia. Es como ir diciendo por la vida “no hago tal cosa porque el otro no me lo permite o no lo hizo antes”. Cada uno es responsable de su trabajo o de su desidia.


jueves, 8 de septiembre de 2016

Mateo 1; 18 – 23

Este fue el principio de JESUCRISTO, María, su madre, estaba comprometida con José; pero antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo.
Su esposo, José, pensó despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar discretamente para no difamarla.
Mientras lo estaba pensando, el Ángel del SEÑOR se le apareció en sueños y le dijo: José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien esta esperando por obra del Espíritu Santo, tu eres el que pondrá el nombre al hijo que va a dar a luz. Y lo llamarás JESUS, porque El salvara a tu pueblo de sus pecados.
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el SEÑOR por medio del profeta: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel que significa: DIOS con nosotros.
Palabra del SEÑOR.