viernes, 13 de septiembre de 2019

Evangelio      Lc 6, 37-42


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús dijo a sus discípulos: “No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan tam­bién se usará para ustedes”. Les hizo también esta comparación: “¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo? El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro. ¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu herma­no: ‘Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo’, tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano”.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús nos presenta una situación muy conocida por nosotros y que nos lleva también a un refrán muy usado. En definitiva, debemos observarnos muy bien a nosotros mismos antes de enfrentar al que consideramos pecador o infractor. Debemos tener una gran claridad sobre nosotros, mirarnos con la mayor objetividad posible y saber que todos compartimos la misma condición humana.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Evangelio      Lc 6, 27-36


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús dijo a sus discípulos: Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemi­gos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman. Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames. Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tie­nen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman. Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mis­mo. Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagrade­cidos y los malos. Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es miseri­cordioso.
Palabra del Señor.

Comentario


“En esto pecamos no poco; no solamente no dando a los que piden, sino vituperándolos diciendo: ‘¿Por qué no trabaja? ¿Por qué se ha de sustentar el ocioso?’. Dime, ¿y tú eres rico porque trabajas? Y si trabajas, ¿lo haces para vituperar a otros? ¿Y por un pan y una túnica le llamas codicioso? ¿No das? Pues no le vituperes. ¿Por qué no te compadeces, y disuades a los que quieren dar? Si diéremos indiferentemente a todos siempre nos compadeceríamos; porque Abraham recibía a todos, recibió también a los ángeles. Y aun cuando sea un homicida, o un ladrón, ¿no le consideras como digno de tener pan? No seamos, pues, censores severos de los demás, para no ser juzgados también nosotros con rigor” (San Juan Crisóstomo, Hom 3 de Lázaro).

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Evangelio      Lc 6, 20-26


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: ¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece! ¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados! ¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán! ¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y proscriban el nombre de ustedes, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre! ¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recom­pensa de ustedes será grande en el cielo! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas! Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo! ¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas! ¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!
Palabra del Señor.

Comentario


La fe cristiana no justifica ni enaltece la pobreza, sin embargo nos invita a vivir una vida despojada de aquello que entorpece una vida de seguimiento pleno a Jesús. La pobreza no es un fin en sí mismo, sino un camino de liberación.

martes, 10 de septiembre de 2019

Evangelio      Lc 6, 12-19


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor. Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí mu­chos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llega­do de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse sanar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban sanos; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús, luego de un íntimo encuentro con el Padre, y seguramente luego de un hondo proceso de discernimiento, elige a doce hombres de entre un gran grupo de seguidores. No fue al azar, no fue impulsivamente, tampoco fue por amistad previa ni por beneficio personal o “acomodo”. La elección de quienes han de ejercer un cargo de responsabilidad en la comunidad, debe hacerse de una manera muy cuidadosa, como lo hizo Jesús.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Evangelio      Lc 6, 6-11


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si sanaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusar­lo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: “Levántate y quédate de pie delante de todos”. Él se levantó y permaneció de pie. Luego les dijo: “Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?”. Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: “Extiende tu mano”. Él la extendió y su mano quedó sana. Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.
Palabra del Señor.

Comentario


Por un momento, hagamos el ejercicio de imaginar la escena. Podemos “ver” a Jesús con una mirada tierna hacia el pobre hombre. Y esta mirada, sin dudas, se transforma en desafiante hacia los hombres que quieren encontrar en él un transgresor de la Ley. ¿Y su voz? Quizás se escucha bien firme cuando le indica al hombre que se levante, o cuando enfrenta a los escribas y fariseos interrogándolos. Sin embargo, nos ha de sonar con un tono diferente: el hombre lo siente cercano y liberador, mientras que los defensores de la Ley se sienten juzgados. Dejemos que nuestra imaginación nos incluya entre los espectadores y preguntémonos sobre nuestros sentimientos en esta escena.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Evangelio      Lc 14, 25-33


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: “Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. ¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y to­dos los que lo vean se rían de él, diciendo: “Este comenzó a edifi­car y no pudo terminar”. ¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sien­ta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para nego­ciar la paz. De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo”.
Palabra del Señor.

Comentario


“Las dos pequeñas parábolas de la torre y de la guerra llevan implícita una severa advertencia a los cristianos superficiales, que no viven de manera consecuente el seguimiento de Jesús. Es mejor no iniciar una empresa, si no se tiene en cuenta la posibilidad de llevarla a término de un modo satisfactorio” (Comentario de La Biblia El Libro del Pueblo de Dios, Ed. Verbo Divino).

sábado, 7 de septiembre de 2019

Evangelio      Lc 6,1-5


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus dis­cípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían. Algunos fariseos les dijeron: “¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?”. Jesús les respondió: “¿Ni siquiera han leído lo que hizo Da­vid cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus com­pañeros?”. Después les dijo: “El Hijo del hombre es dueño del sábado”.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús, en ningún momento, descalificó las leyes de Moisés o de sus padres. Sin embargo, se muestra libre frente a estas: el rey David también se vio obligado a transgredir la Ley por hambre. No somos los “dueños” de la Ley ni dejamos de sentirnos llamados a cumplirla. Sería necio pensar en un grupo humano sin leyes. Pero Jesús nos muestra que, por encima de todo, está el cuidado de la vida.