viernes, 7 de agosto de 2020

 

Mateo 16; 24 – 28

Dijo JESÚS a sus Discípulos: “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi, la salvara. ¿De que le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿o que podrá dar para recuperarla? Porque le Hijo del Hombre vendrá con sus ángeles, con la gloria de su PADRE, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Les aseguro que alguno de los aquí presente no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del Hombre con majestad”.

Palabra del Señor

jueves, 6 de agosto de 2020


Mateo 17; 1 – 9

JESÚS tomo consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguro delate de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus ropas se volvieron blancos como de luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías hablando con ÉL. Pedro, entonces, tomo la palabra y hablando con JESÚS le dijo: SEÑOR. ¡que bien se esta aquí! Si quieres, hare tres tiendas, una para ti, una para Moisés y otra para Elías. Todavía estaba hablando cuando una nube  luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube les decía: “Este es mi hijo, el amado, el predilecto. Escúchenlo.” Al oírlo los Discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. JESÚS se acercó y, tocándolos, les dijo: “levántense, no teman”. Al levantar la vista, no vieron a nadie mas que a JESÚS. Cuando bajaron de la montaña, JESÚS les mando: “no cuenten a nadie de esta visión hasta que le Hijo del Hombre resucite de entre los muertos”.

Palabra del Señor

miércoles, 5 de agosto de 2020


Mateo 15; 21 – 28

JESÚS se marcho al pis de Tiró y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: Ten compasión de mi, SEÑOR Hijo de David, mi hija tiene un demonio malo. ÉL no le respondió nada, entonces los Discípulos se le acercaron a decirle: Atiéndela, que viene atrás gritando. ÉL les contesto: “Solo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel”. Ella los alcanzó y se postro ante ÉL, y le pidió: SEÑOR, socórreme. JESÚS le contesto: “No esta bien echarle a los perros el pan de los hijos”. Pero ella le contesto: Tienes razón, SEÑOR, pero también los perros comen las migajas que caen de la mesa de los hijos de los amos. JESÚS le respondió: “Mujer, qué grande es tu fe, que se cumpla lo que deseas”. En aquel momento quedo curada su hija.

Palabra del Señor

martes, 4 de agosto de 2020


Mateo 14; 22 – 36

Una vez que la gente comió, JESÚS dijo a sus Discípulos que subieran a la barca y lo esperaran en la otra orilla, mientras ÉL despedía a la gente. Luego de despedir a la gente subió al monte a orar, solo.  Entre tanto la barca ya estaba muy lejos de la costa, y era sacudida por las fuertes olas y los vientos, de madrugada se les acercó JESÚS caminando sobre el agua, al verlo los Discípulos se asustaron pensando que era un fantasma. JESÚS les dijo en seguida: “Tranquilo, soy YO, no tengan miedo”. Pedro le contesto: SEÑOR, si eres tu,  mándame que camine en el agua. ÉL dijo: “Ven”. Pedro se bajo de la barca y comenzó a caminar sobre el agua, pero tuvo miedo y se comenzó a hundir, entonces dijo: SEÑOR, sálvame. JESÚS extendió la mano y le dijo: “¡Que poca Fe! ¿Por qué has dudado?” en cuanto subieron a la barca, el viento dejo de solar. Los de la barca se postraron ante ÉL diciendo: Realmente eres el Hijo de DIOS.

Llegaron a la tierra de Genesaret, y la gente del lugar, apenas lo reconocieron, propagaron la noticia p0or toda la región  le trajeron para que curara a todos sus enfermos, le pedían que solo los dejaran tocar los flecos de su manto y con eso quedaban curados.

Palabra del Señor

lunes, 3 de agosto de 2020

Mateo 14; 13 – 21

Al enterarse JESÚS de la muerte de Juan el Bautista, se marcho de allí en barca a un sitio tranquilo y alejado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde todos los poblados cercanos. Al llegar JESÚS ya lo estaba esperando u a multitud, al ver JESÚS tata gente le dio pena y curo a los enfermos.

Como era tarde, los Discípulos le dijeron a JESÚS que despidiera a la gente, ya que estaban alejado y no habían comido nada. JESÚS les respondió: “No hace falta que se vayan, denle ustedes de comer”. A lo que los discípulos respondieron: Solo tenemos cinco panes y dos pescados. Les dijo JESÚS: “Tráiganmelos”, mando que se sentara la gente, tomo los panes y los peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los Discípulos, y estos lo repartieron a la gente. Al terminar, se juntaron doces cestos con sobras. Habían comido cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra del Señor

domingo, 2 de agosto de 2020


Mateo 14; 13 – 21

Al enterarse JESÚS de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Y al llegar JESÚS ya lo estaban esperando. Al verlo JESÚS le dio lastima y se puso a curar a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los Discípulos y le dijeron: despídelos que ya es tarde así van a comprar algo para comer en las aldeas. JESÚS les replicó: “No hace falta que se vayan, denle ustedes de comer”. Los Discípulos le dijeron: solo tenemos cinco panes y dos pescados. JESÚS les dijo: “Tráiganmelos”. Mando a la gente que se sentara en la hierva, y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los Discípulos, y estos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta que quedaron satisfechos, y recogieron doce cestos llenos de sobras. comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra del Señor

sábado, 1 de agosto de 2020

Mateo 14; 1 – 12

El aquel tiempo oyó el virrey Herodes lo que se contaba de JESÚS, y dijo a sus ayudantes: Eses es Juan El Bautista que se ha resucitado de entre los muertos, y por eso los poderes que actúan en él. Herodes había detenido a Juan y puesto en calabozo, por pedido de Herodías, mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo a matar pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía como profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gusto tanto a Herodes, que le prometió delante de todos que le daría lo que le pidiese, aunque se la mitad de su reino. Aconsejada por su madre, pidió la cabeza de Juan, le dijo: Dame ahora en una bandeja de plata la cabeza de Juan el Bautista. El rey lo sintió, pero como había jurado delante de sus invitados, mandó decapitar a Juan. Le trajeron la cabeza, y la joven se la entregó a su madre. Sus discípulos recogieron su cadáver, lo enterraron y fuero a contárselo a JESÚS.

Palabra del Señor