martes, 30 de junio de 2015

JESUS calma la tempestad (Mateo 8; 23 - 27)

JESUS subió a la barca y sus Discípulos lo siguieron. Se levanto una tormenta muy violenta en el lago, con olas que cubrían la barca, pero EL dormía. Los Discípulos se acercaron y lo despertaron diciendo: ¡SEÑOR, sálvanos, que estamos perdidos! Pero EL les dijo: “¡Que miedosos son ustedes! ¡que poca fe tienen!”  Entonces se levanto, dio una orden al viento y al mar, y todo volvió a la mas completa calma.
Grande fue el asombro; aquellos hombres decían: ¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?
Palabra del Señor.

Comentario

Los discípulos son seguidores de Jesús. Si bien van tras de él, todavía no se han liberado de sus miedos y sus limitaciones. Aunque estén con el Maestro, la tormenta los asusta. No obstante, el peligro es la ocasión para que crezcan como seguidores. No se trata solamente de estar con Jesús, sino de descubrir de manera profunda quién es él. Este es el descubrimiento que vamos haciendo como discípulos a lo largo de toda nuestra vida: conocer a Jesús para confiarle plenamente nuestra vida.


lunes, 29 de junio de 2015

La Fe de Pedro y las promesas de JESUS (Mateo 16; 13 – 19)

JESUS se fue a la región de Cesarea de Filipo. Estando allí, pregunto a sus Discípulos: “Según el parecer de la gente, ¿Quién es el Hijo del Hombre?” Respondieron: Unos dicen que eres Juan el Bautista, otros que eres Elías o Jeremías, o alguno de los profetas.
JESUS les pregunto: “Y ustedes, ¿Quién dicen que soy YO?” Pedro contesto: Tu eres el Mesías, el Hijo de DIOS vivo, JESUS le replico: “Feliz eres, Simón Barjona, porque esto no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi PADRE que esta en los cielos.
Y ahora YO te digo: Tú eres Pedro (o sea piedra), y sobre esta piedra edificare mi iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vencer. YO te daré las llaves del Reino de los Cielos, lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedara desatado en el cielo.”
Palabra del Señor.

Comentario

“¿Quién era san Pedro en la voluntad de nuestro Señor? El Señor se valió de metáforas para hacernos comprender lo que debía ser su elegido. Observen. La imagen más corriente es la de la piedra, la roca: el mismo nombre de Pedro la proclama. ¿Y qué significa este término aplicado a un hombre sencillo y sensible, voluble y débil? La piedra es dura, es fuerte, es estable, es duradera; es la base del edificio, lo sostiene todo... y el edificio se llama Iglesia” (Pablo VI, 17/6/1964).


domingo, 28 de junio de 2015

 Mc 5, 21-24. 35b-43

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: “Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se sane y viva”. Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados. Llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: “Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?”. Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que creas”. Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: “¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme”. Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: “Talitá kum”, que significa: “¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!”. En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que dieran de comer a la niña.
Palabra del Señor.

Comentario


Estos dos milagros tienen varios elementos en común. Uno de ellos es la fe: la de la mujer sangrante, que sabe interiormente que Jesús es capaz de sanarla, y la de Jairo, que viene hasta el Maestro a pedir por su hijita. Ambos creen firmemente que en Jesús se manifiesta el Dios de la vida. Ambos tienen una fe activa, que los hace salir de su lugar para acercarse hasta Jesús. En este dinamismo, está el comienzo del milagro. Vayamos hasta Jesús con nuestros dolores y nuestras agonías, confiando en que en él se nos revelará la vida.

sábado, 27 de junio de 2015

La Fe del centurión (Mateo 8; 5 – 17)

Al entrar JESUS en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, suplicándole: SEÑOR, mi muchacho esta en cama, totalmente paralizado, y sufre terriblemente. JESUS le dijo: “YO iré a sanarlo” El centurión contesto: SEÑOR, ¿Quién soy yo para que entres en mi casa? Di nomas una palabra y mi sirviente se sanará. Pues yo, que no soy mas que un capitán, tengo soldados a mis órdenes, y cuando le digo a uno: Vete, él se va, y si le digo a otro: Ven, este viene; y si ordeno a mi sirviente; haz tal cosa él la hace.
JESUS quedo admirado al oír esto, y dijo a los que lo seguían: “Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe, YO se lo digo: vendrán muchos del oriente y del occidente para sentarse a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos, mientras que aquellos a quienes se destinaba el Reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el llorar y rechinar de dientes.”
Luego JESUS dijo al capitán: “Vete a casa, hágase todo como has creído” y en ese mismo momento el muchacho quedo sano.
JESUS fue a casa de Pedro, allí encontró a la suegra de este en cama, con fiebre. JESUS le toco la mano y se le paso la fiebre, ella se levanto y comenzó a atenderle.
Al atardecer le llevaron muchos endemoniados. El expulso a los demonios con una sola palabra, y sano también a todos los enfermos. Así se cumplió lo que había anunciado el profeta Isaías: “Tomó nuestras debilidades y cargo con nuestras enfermedades.”
Palabra del Señor.

Comentario

¡Qué reconfortantes las palabras del profeta Isaías! ¡Cómo se alivia nuestro dolor cuando sabemos que Jesús lo toma y lo padece con nosotros! No estamos solos en nuestras flaquezas y nuestras enfermedades, puesto que Jesús se hace solidario con nuestro sufrimiento. Las mismas obras que realizaba en muchos enfermos y atormentados mientras caminaba en esta tierra, las sigue haciendo con nosotros.


viernes, 26 de junio de 2015

Evangelio     Mt 8, 1-4

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: “Señor, si quieres, puedes purificarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Lo quiero, queda purificado”. Y al instante quedó purificado de su lepra. Jesús le dijo: “No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio”.
Palabra del Señor.

Comentario


La palabra de Jesús, que se manifestó poderosa para enseñar con autoridad, se manifiesta con ese mismo poder sobre las enfermedades. Jesús dice: “Quiero, queda limpio”, y esa misma palabra la sigue afirmando sobre cada uno de nosotros. Él quiere darnos salud y salvación.

jueves, 25 de junio de 2015

La casa se edifica sobre la roca (Mateo 7; 21 – 29)

“No bastara con decirme: ¡SEÑOR!, ¡SEÑOR!, para entrar en el Reino de los Cielos, mas bien entrará el que hace la voluntad de Mi PADRE del Cielo. Aquel día muchos de dirán; ¡SEÑOR, SEÑOR! Hemos hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos expulsado muchos demonios y realizado muchos milagros; entonces Yo les diré claramente: Nunca los conocí, ¡Aléjense de Mi ustedes que hacen el mal!
Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre la roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron sobre aquella casa, pero la casa no se derrumbo, porque tenía los cimientos sobre la roca. Pero dirán del que oye las palabras Mías, y no las pone en práctica: Aquí tienen a un tonto que construyo su casa sobre la arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron sobre esa casa, la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.”
Cuando JESUS terminó este discurso, la gente estaba admirada de cómo enseñaba, porque lo hacía con autoridad y no como los maestros de la ley.
Palabra del Señor.

Comentario

Si tenemos un cimiento sólido, podremos permanecer firmes ante los embates de la vida. Jesús no nos promete eximirnos de las tormentas, pero nos asegura que, asentados en su palabra, podremos resistirlas. La Palabra, que meditamos cada día, va estableciendo en nosotros la solidez y la firmeza sobre la cual necesitamos edificar nuestra vida.


miércoles, 24 de junio de 2015

Lucas 1; 57 – 66/80

Cuando llegó a Isabel su día, dio a luz un hijo, y sus vecinos y parientes se alegraron con ella de la misericordia tan grande que el SEÑOR le había mostrado.
Al octavo día vinieron para cumplir con el niño el rito de la circuncisión, y querían ponerle por nombre Zacarías, por llamarse así su padre. Pero la madre dijo: No, se llamará Juan. Los otros dijeron: si no hay nadie en tu familia que se llame así. Preguntaron por señas al padre como quería que lo llamasen. Zacarías pidió una tablilla y escribió: Su nombre es Juan, por lo que todos se quedaron extrañados. En ese mismo instante se le soltó la lengua y comenzó a alabar a DIOS.
Un santo temor se apoderó del vecindario, y estos acontecimientos se comentaron por toda la región montañosa de Judea. La gente que lo oía quedaba pensativa y decía: ¿Qué va a ser este niño? Porque comprendían que la mano del SEÑOR estaba en él.
A medida que el niño iba creciendo, le vino la fuerza del Espíritu Santo. Vivió en lugares apartados hasta el día en que se manifestó a Israel.
Palabra del Señor.

Comentario

El evangelio nos señala cuál es la reacción ante la experiencia salvífica de Dios: es la alegría. Esta sensación, cargada también de asombro ante los portentos de Dios, es la que inundó a los vecinos de Isabel y Zacarías. Esta alegría es la que nos transmite hoy el Evangelio, porque Dios sigue enviando profetas que guían a su pueblo.