miércoles, 31 de agosto de 2016

Lucas 4; 38 – 44

Al salir JESUS de la Sinagoga se fue a la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta, y le rogaron por ella, JESUS se inclino hacia ella, dio una orden a la fiebre, y esta desapareció. Ella se levanto al instante y se puso a atenderlos.
Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversos males, se los llevaban a JESUS y EL los sanaba imponiéndoles las manos a cada uno. También salieron demonios de varias personas; ellos gritaban: Tu eres el Hijo de DIOS, pero El los amenazaba y no les permitía decir que EL era el Mesías, porque lo sabían.
JESUS salió al amanecer y se fue a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando, y los que pudieron dar con El lo instaban a que no se fuera de su pueblo. Pero JESUS le dijo: “YO tengo que anunciar en las otras ciudades también la Buena Nueva del Reino de DIOS, porque para eso he sido enviado.”
Salió, pues, a predicar por las sinagogas de toda Judea.
Palabra del Señor.

Comentario

Jesús se muestra atento a las necesidades, respondiendo a los hombres y mujeres que, doloridos, acuden a él. Su misericordia lo lleva también a otros pueblos y culturas, lo cual abre cada vez más su círculo de acción.


martes, 30 de agosto de 2016

Mateo 13; 44 – 46

“El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en un campo. El hombre que lo descubre, lo vuelve a esconder; su alegría es tal, que va a vender todo lo que tiene va y compra ese campo.
Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: Un comerciante que busca perlas finas. Si llega a sus manos una perla de gran valor, se va, vende cuanto tiene y la compra.”
Palabra del Señor.

Comentario

En estas tres parábolas, se repite una misma reacción: sorpresa ante el encuentro de lo inesperado, que lleva a una acción. Ambas cosas nos hacen pensar que el encuentro con el Reino es siempre nuevo y sorpresivo.


lunes, 29 de agosto de 2016

Evangelio     Mc 6, 17-29

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Herodes había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”. Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto. Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. Su hija, también llamada Herodías, salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: “Pídeme lo que quieras y te lo daré”. Y le aseguró bajo juramento: “Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”. Ella fue a preguntar a su madre: “¿Qué debo pedirle?”. “La cabeza de Juan el Bautista”, respondió ésta. La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: “Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”. El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y Esta se la dio a su madre. Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.
Palabra del Señor.

Comentario


La atracción que parece ejercer Juan sobre Herodes es solo aparente. El rey prefiere someterse a los caprichos de su entorno, antes que dar un paso de valentía y aceptar la verdad que hay en las palabras de Juan. Esta actitud complaciente del monarca hacia su entorno, contrasta con la energía y entereza con que Juan ha asumido su misión profética.

sábado, 27 de agosto de 2016

Evangelio     Mt 25, 14-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los Cielos es como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, el que había recibido cinco talentos fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. De la misma manera, el que recibió dos ganó otros dos; pero el que recibió uno solo hizo un pozo y enterró el dinero de su señor. Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. 'Señor –le dijo–, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado'. 'Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor; ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'. Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: 'Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado'. 'Está bien, servidor bueno y fiel; ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'. Llegó luego el que había recibido un solo talento. 'Señor –le dijo–, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!”. Pero el señor le respondió: 'Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes'”.
Palabra del Señor.

Comentario


Dios nos exige ser responsables con nosotros mismos e insiste en que debemos crecer y buscar enfrentar el mundo y sus dificultades con decisión. Nos quiere maduros, decididos, con los pies en la tierra.

viernes, 26 de agosto de 2016

Mayeo 25; 1 – 13

“Escuchen, pues, lo que pasará entonces en el Reino de los Cielos. Diez jóvenes salieron con sus lámparas para salir al encuentro del novio. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco precavidas.
Las descuidadas tomaron sus lámparas como estaban, sin llevar mas aceite consigo. Las precavidas, en cambio, junto con las lámparas, llevaron sus botellas de aceite. Como el novio se demoraba en llegar, se adormecieron todas y al fin se quedaron dormidas.
A media noche se oyó un grito, ¡ya viene el novio salgan a su encuentro! Todas las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Entonces las descuidadas dijeron a las precavidas: denos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando. Las precavidas dijeron: No habrá bastante para ustedes y para nosotras, vayan mejor a donde lo venden, y compren para ustedes.
Mientras fueron a comprar el aceite llegó el novio, las que estaban listas entraron con él a la fiesta de las bodas, y se cerró la puerta.
Mas tarde llegaron las otras jóvenes y llamaron: Señor, Señor, ábrenos. Pero él respondió: En verdad se lo digo: no las conozco.
Por tanto, estén despiertos, porque no saben el día ni la hora.”
Palabra del Señor.

Comentario

La imagen puede llevarnos a pensar que todos se han confabulado contra estas pobres doncellas que no han sabido prever que el novio llegaría de forma inesperada. La enseñanza está justamente en que es necesario estar atentos, que nadie puede velar por nosotros, que es nuestra responsabilidad esperar al novio, es decir, al Señor. Nosotros mismos debemos dar cuenta de esto.


jueves, 25 de agosto de 2016

Mateo 24; 42 – 51

“Por eso estén prevenidos, porque no saben en que día vendrá su SEÑOR. Fíjense en esto: Si un dueño de su casa supiera a que hora va a asaltarlo el ladrón, seguramente permanecería despierto para impedir el asalto a su casa. Por eso, estén ustedes también preparados, porque le Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos lo esperan.
Imagínense un administrador capaz y digno de confianza. Su señor lo ha puesto al frente de su familia, y es él el que le reparte el alimento a su debido tiempo. Afortunado será este servidor si, al venir su señor lo encuentra cumpliendo su deber. En verdad les digo: su señor lo pondrá al cuidado de todo lo que tiene.
No será así con el servidor malo que piensa: mi señor se ha marchado, y empieza a maltratar a sus compañeros y a comer y a beber con borrachos. El patrón de ese servidor vendrá el día que no lo espera y a la hora que menos piensa. Le quietara el puesto y lo mandara donde los hipócritas. Allí será el llorar y rechinar de dientes.”
Palabra del Señor.

Comentario

“La clave interpretativa de este fragmento del Evangelio (...) es el estar despiertos, y en ese estar despiertos unirnos al sueño de Jesús, a identificarnos con su utopía porque Jesús tiene un sueño que no nos puede dejar dormir. El estar despiertos es una invitación a participar de ese sueño de un nuevo cielo y una nueva tierra donde ya no habrá más lágrimas. La llegada del Hijo del Hombre significará el fin de todo sistema excluyente, tanto a nivel económico como cultural y religioso. Es por eso que el Reino es una amenaza para todos aquellos que hoy o ayer ejercen el poder en forma autoritaria y para el beneficio de unos pocos. El Reino significa la entrada de los márgenes de la historia al gran banquete del final de la historia de exclusión” (Pastor L. Orlov,http://www.pastoralsida.com.ar/paginas_internas/desafios_de_la_palabra/a_1adv.htm).



miércoles, 24 de agosto de 2016

Evangelio     Jn 1, 45-51

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Felipe encontró a Natanael y le dijo: “Hemos hallado a aquél de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret”. Natanael le preguntó: “¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?”. “Ven y verás”, le dijo Felipe. Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: “Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez”. “¿De dónde me conoces?”, le preguntó Natanael. Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”. Natanael le respondió: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Jesús continuó: “Porque te dije: ‘Te vi debajo de la higuera’, crees. Verás cosas más grandes todavía”. Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.
Palabra del Señor.

Comentario


Este Natanael (identificado también como Bartolomé) fue llamado por Felipe, por cuyas breves palabras se dejó convencer: “ven y verás”. Y el hombre fue y vio y, desde ese momento, no se apartó más de Jesús. Ver a Jesús no es un movimiento de la vista de nuestros ojos, sino de nuestro corazón, que se dirige hacia él.