miércoles, 2 de agosto de 2017

Evangelio     Mt 13, 44-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a la multitud: El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.
Palabra del Señor.

Comentario


En ambas parábolas hay ideas muy similares: se encuentra algo (tesoro o perla) y el que lo encuentra es capaz de entregar todo para tener lo que ha encontrado. Las parábolas quieren que notemos que el Reino exige decisión, renuncias, entregas, y que lo que entregamos nunca será tan grande como lo que hemos encontrado.

martes, 1 de agosto de 2017

Evangelio     Mt 13, 36-43

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña en el campo”. Él les respondió: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!”.
Palabra del Señor.

Comentario


Podemos detenernos por un momento en el gesto o la decisión de Jesús de sentir la necesidad de “dejar a la gente” para irse “a casa”. Por supuesto que no es abandono, sino la búsqueda de la casa como lugar de descanso, encuentro, conversación y diálogo. Jesús busca aquello que es propio del ser humano, y nos enseña a vivir nuestra propia humanidad. ¿Cuántas veces consideramos privilegiar estar en casa por encima de otras tantas actividades que nos sacan tiempo para estar con nuestras familias o en un descanso necesario?

lunes, 31 de julio de 2017

Evangelio     Mt 13, 31-35

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús propuso a la gente esta parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas”. Después les dijo esta otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa”. Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin ellas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: “Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo”.
Palabra del Señor.

Comentario


Miremos esa actitud pequeña, ese gesto imperceptible, ese momento fugaz de bondad y ternura. Contemplemos ese destello que, como un relámpago, por momentos ciega a la misma oscuridad. Eso, tan chiquito, es capaz de cambiar radicalmente el sentido del mundo. Así es la semilla de mostaza, así es nuestro amor, así son nuestros gestos de sacrificios, así son nuestros momentos de alegría y esperanza.

sábado, 29 de julio de 2017

Evangelio     Jn 11, 19-27

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. Marta dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas”. Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta le respondió: “Sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?”. Ella le respondió: “Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo”.
Palabra del Señor.

Comentario


En pleno dolor ante la muerte de su hermano, Marta hace un impresionante acto de fe. No deja que el sufrimiento le opaque lo más preciado que tiene: su fe. Por eso, a pesar del dolor, se anima a dar un gran paso: reconocer que Jesús es el Mesías.

viernes, 28 de julio de 2017

Evangelio     Mt 13, 18-23

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: “Escuchen lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno”.
Palabra del Señor.

Comentario


En varios momentos, Jesús se aparta con sus discípulos y les habla a ellos, solo a ellos, en confianza e intimidad. Ellos deben recibir una “catequesis” especial, porque serán quienes luego guiarán a las comunidades.

jueves, 27 de julio de 2017

Evangelio     Mt 13, 10-17

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: “¿Por qué le hablas a la multitud por medio de parábolas?”. Él les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: ‘Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán. Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y yo no los sane’. Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron”.
Palabra del Señor.

Comentario


“Jesús, en primer lugar, conforta a sus discípulos y les asegura que ellos, al aceptar su palabra, han entrado ya en el proceso de comprensión de los misterios del reinado de Dios, lo que significa recibir abundancia sobre abundancia. Los llama dichosos y testigos de excepción de un acontecimiento de tanta plenitud y tan largamente esperado” (comentario de La Biblia de Nuestro Pueblo, Ediciones Mensajero).

miércoles, 26 de julio de 2017

Evangelio Mt 13, 1-9
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: “El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!”.
Palabra del Señor.
Comentario
En ese momento, el alimento era la palabra de Jesús dirigida a la gente. La escucha era una gran comida, y la barca, el lago y la orilla eran una gran mesa. ¿Es la Palabra para nosotros un alimento sustancial? ¿Dónde cayo la semilla de la palabra? En tu corazón y floreció, en el camino, entre espinas?