martes, 12 de abril de 2016

Antífona de entrada          Apoc 19, 5; 12, 10

Alaben a nuestro Dios, todos los que lo temen, pequeños y grandes; porque llegó la salvación, el poder y el reino. Aleluya.

Juan 6; 30 – 35

Le dijeron: ¿Qué puedes hacer?, ¿Qué señal milagrosa haces tú, para que la veamos y creamos en ti?, ¿Cual es tu obra? Nuestros antepasados comieron el mana en el desierto, según dice la escritura: “se les dio a comer pan del cielo”
JESUS contesto: “En verdad les digo: No fue Moisés que les dio el pan del cielo. Es Mi PADRE el que les da el verdadero pan del cielo. El pan que DIOS da es aquel que baja del cielo y que da vida al  mundo.” Ellos dijeron: SEÑOR, danos siempre de ese pan.
JESUS les dijo: “Yo soy el pan de vida. El que viene a Mi no tendrá hambre y el que cree en Mi nunca tendrá sed.”
Palabra del Señor.

Comentario

Procurando el buen alimento, hagamos esta oración: “Señor, danos siempre de ese pan”. Y Jesús, Pan de Vida, jamás dejará de alimentarnos. Él mismo se nos da entero y nos transmite vida plena.

lunes, 11 de abril de 2016

Antífona de entrada          cf. 4 esd 2, 35

La luz eterna brillará para tus santos, Señor, y ellos vivirán para siempre. Aleluya.

Juan 6; 22 – 29

Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago se dio cuenta que allí no había habido nada mas que una barca y que JESUS no había subido con sus Discípulos en la barca, sino que estos se habían ido solos. Mientras tanto algunas lanchas de Tiberiades habían atracado cerca del lugar donde todos habían comido el pan. Al ver que ni JESUS ni sus Discípulos estaban allí, la gente subió a sus lanchas y se dirigieron a Cafarnaím en busca de JESUS.
Al encontrarlo al otro lado del lago, le preguntaron: Rabbi (Maestro), ¿Cómo has venido aquí? JESUS les contesto: “En verdad les digo: Ustedes me buscan, no porque han visto a través de los signos sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento de un día, sino por el alimento que permanece y da vida eterna. Este se lo dará el Hijo del Hombre; El ha sido marcado con el sello del PADRE.”
Entonces le preguntaron: ¿Qué tenemos que hacer para trabajar en las obras de DIOS? JESUS les respondió: “La obra de DIOS es ésta: creer en aquel que DIOS ha enviado”
Palabra del Señor.

Comentario

Ciertamente, trabajamos por el alimento perecedero y nos procuramos así el pan de cada día. Acaso ¿querría Jesús que no nos ocupáramos de esto?... Más bien, él nos previene para que no perdamos de vista el plano sobrenatural de nuestra vida. Hay muchas personas que están bien alimentadas físicamente, con alimentos sustanciosos, pero son raquíticos de espíritu. Procuremos el buen alimento con los sacramentos, la oración y la lectura asidua de la Palabra.

domingo, 10 de abril de 2016

Antífona de entrada          cf. Sal 65, 1-2

Aclame al Señor toda la tierra. Canten la gloria de su Nombre. Aleluya.

Juan 21; 1 – 14

Después de esto, nuevamente se manifestó JESUS a sus Discípulos a orilla del lago Tiberíades. Y se manifestó como sigue: Estaban reunidos Simón Pedro, Tomás el mellizo, Natanael, de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos Discípulos. Simón Pedro les dijo: Voy a pescar, Contestaron: Vamos también nosotros contigo. Salieron, pues, y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.
Al amanecer, JESUS estaba parado en la orilla pero los Discípulos no sabían que era El. JESUS les dijo: “Muchachos, ¿tienen algo de comer?” Le contestaron: Nada. Entonces JESUS les dijo: “Echen la red a la derecha y encontrarán pesca” Echaron la red, y no tenían fuerza para recoger la gran cantidad de peces.
El Discípulo al que JESUS amaba dijo a Simón Pedro: Es el SEÑOR. Apenas Pedro oyó decir que era el SEÑOR, se puso la ropa, pues estaba sin nada, y se hecho al agua. Los otros Discípulos llegaron con  la barca (de hecho no estaban lejos, a unos cien metros de la orilla) arrastraban la red llena de peces.
Al bajar a tierra encontraron el fuego encendido, pescado sobre las brasas y pan, JESUS les dijo: “Traigan alguno de los pescados que acaban de sacar” Simón Pedro subió a la Barca y saco la red llena con ciento cincuenta y tres pescados grandes. Y a pesar de que hubieran tantos, no se rompió la red.
Entonces JESUS les dijo: “Vengan a desayunar” Ninguno de los Discípulos se atrevió a preguntarle quien era, pues sabían que era el SEÑOR. JESUS se acercó tomó el pan y se los repartió. Lo mismo hizo con los pescados.  
Esta es la tercera vez que JESUS se manifestó a sus Discípulos después de resucitar de entre los muertos.
Cuando terminaron de comer, JESUS dijo a Simón Pedro por tercera vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Pedro se puso tristes al ver que JESUS le preguntaba por tercera vez si lo quería y le contesto: SEÑOR, tú sabes todo, tú sabes que te quiero. Entonces JESUS le dijo: Apacienta mis ovejas.
Palabra del Señor.

Comentario

Ezequiel había profetizado que, en los tiempos mesiánicos, los pescadores recogerían redes llenas de peces que no se romperían (cf. Ez 47). En esta gran pesca, Jesús trae esta abundancia de vida a su comunidad, tal como había dicho: “Vine para que tengan vida en abundancia”. Y la red intacta, sin fisuras, puede convertirse en la figura de la unidad de la Iglesia, donde estemos todos los discípulos y no se pierda ni uno solo.
  

sábado, 9 de abril de 2016

Antífona de entrada          Jdt 15, 9

Tú eres la gloria de Jerusalén, tú el gran orgullo de Israel, tú el insigne honor de nuestra raza. Aleluya.

Juan6; 16 – 21

Al llegar la noche, sus Discípulos bajaron a la orilla y, subiendo a una barca, cruzaron el lago rumbo a Cafarnaúm. Habían visto caer la noche sin que JESUS se hubiera reunido con ellos, y empezaban a formarse olas debido al fuerte viento que soplaba.
Habían remado unos cinco kilómetros cuando vieron a JESUS que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y se llenaron de espanto. Pero El les dijo: “Soy YO, no tengan miedo”
Quisieron subirlo a la barca, pero la barca se encontró en seguida en la orilla a donde se dirigían.
Palabra del Señor.

Comentario

La expresión “soy yo” evoca el nombre de Dios: “Yavé - Yo soy”. La fuerza divina se impone sobre todas las fuerzas del mal, representadas aquí en el mar agitado y el viento fuerte. En cada momento de borrasca, Jesús vuelve a decirnos: “Soy yo, no teman”. No nos dice que no habrá tormentas, pero nos asegura que no nos faltará su asistencia.

viernes, 8 de abril de 2016

Antífona de entrada          Apoc 5, 9-10

Nos has redimido, Señor, por medio de tu sangre, de todas las familias, lenguas, pueblos y naciones, y has hecho de nosotros un reino sacerdotal para nuestro Dios. Aleluya.

Juan 6; 1 -15

Después JESUS pasó a la otra orilla del lago de Galilea, cerca de Tiberiades. Le seguía un enorme gentío a causa de las señales milagrosas que le veían hacer con los enfermos. JESUS subió al monte y se sentó allí con sus Discípulos. Se acercaba la pascua,  la fiesta de los Judíos.
JESUS pues, levantó los ojos y, al ver el numeroso gentío que acudía a El, dijo a Felipe: “¿Dónde iremos a comprar pan para que coma toda esa gente?” Se lo preguntaba para ponerlo a prueba, pues EL sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: doscientas monedas de plata no alcanza para dar a cada uno un pedazo. Otro Discípulo, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo: aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados: Pero, ¿Qué es esto para tanta gente? JESUS les dijo: “hagan que se siente la gente”
Había mucho pasto en el lugar, y se sentaron los hombres en número de cinco mil. Entonces JESUS tomó los panes, dio gracias y los repartió entre los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, y todos recibieron cuanto quisieron. Cuando quedaron satisfechos, JESUS dijo a sus Discípulos: “Recojan los pedazos que han sobrado para que no se pierda nada” Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos que no se habían comido, eran las sobras de los cinco panes de cebada.
Al ver la señal que JESUS había hecho, los hombres decían: Este es sin duda el profeta que habría de venir al mundo. JESUS se dio cuenta que iban a tomarlo por la fuerza para proclamarlo rey, y nuevamente huyó al monte El solo.
Palabra del Señor.

Comentario

“Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados”. Este evangelio nos presenta el reparto de los panes como si Jesús hubiera dado personalmente un trozo de pan a cada uno de los que estaban allí. Así, el momento de recibir el pan fue la ocasión para que se diera un contacto personal y cercano, en el que cada uno de los presentes tuvo la ocasión de estar cara a cara con el Señor. Cada uno de los relatos de la multiplicación de los panes nos hace descubrir la riqueza de este gran misterio: la eucaristía es, a la vez, la fiesta comunitaria y la ocasión del encuentro personal con Jesucristo.

jueves, 7 de abril de 2016

Antífona de entrada          cf. Mc 10, 14

“Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque de ellos es el reino de Dios”, dice el Señor.

Juan 3; 31 – 36

“El que viene de arriba esta por encima de todos. El que viene de la tierra pertenece a la tierra y sus palabras son terrenales. El que viene del cielo, por mas que de testimonio de lo que allá ha visto y oído, nadie acepta su testimonio. Pero aceptar su testimonio es como reconocer que DIOS es veraz.
Aquel que DIOS ha enviado habla las palabras de DIOS, y da el Espíritu sin medida, porque el PADRE ama al Hijo y ha puesto todas las cosas en sus manos.  El que cree en el hijo vive de vida eterna; en cambio, el que no cree en el hijo tendrá que enfrentar el juicio de DIOS; nunca conocerá la vida.”
Palabra del Señor.

Comentario

Estas palabras fueron pronunciadas por Juan Bautista, un profeta que supo ponerse en su lugar. Toda su predicación fue para que la gente se acercara más a Dios, a las cosas de arriba, a través de su testimonio. Juan nos enseña a testimoniar la obra de Dios.

miércoles, 6 de abril de 2016

Antífona de entrada          Sal 17, 50; 21, 23

Te alabaré entre las naciones, Señor, y anunciaré tu Nombre a mis hermanos. Aleluya.

Juan 3; 16 – 21

“¡Así amó DIOS al mundo! Le dio al Hijo único, para que quien cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna. DIOS no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a Él. Para quien cree en Él no hay juicio. En cambio, el que no cree ya se ha condenado, por el hecho de no creer en el Hijo único de DIOS.
Esto requiere un juicio, la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Porque el que obra mal odia la luz y no va a la luz, no sea que sus obras malas sean descubiertas y condenadas. Pero el que hace la verdad va a la luz, para que se vea que sus obras han sido hechas en DIOS.”
Palabra del Señor.

Comentario

“‘Tanto amó Dios al mundo...’. Él nos ha amado primero y sigue amándonos primero; por eso, nosotros podemos corresponder también con el amor. Dios no nos impone un sentimiento que no podamos suscitar en nosotros mismos. Él nos ama y nos hace ver y experimentar su amor, y de este ‘antes’ de Dios puede nacer también en nosotros el amor como respuesta” (Benedicto xvi, Dios es amor, n. 17).