miércoles, 7 de septiembre de 2016

Lucas 6; 20 – 26

EL, entonces, dirigió su mirada hacia sus Discípulos y le dijo: “Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de DIOS.
Felices ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados.
Felices ustedes los que lloran, porque reirán.
Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a casa del Hijo del Hombre. Alégrense en ese momento y llénense de gozo, porque les espera una recompensa grande en el cielo. Recuerden que de ésa manera trataron también a los profetas en los tiempos de sus padres.
Pero ¡Pobres de ustedes, los ricos porque tienen ya su consuelo! ¡Pobre de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre! ¡Pobres de ustedes los que ríen, porque después van llorar de pena! ¡Pobre de ustedes cuando todos hablen bien de ustedes, porque de esa misma manera trataron a los falsos profetas en tiempos de sus antepasados!”
Palabra del Señor.

Comentario

“En la comunidad cristiana deberán desaparecer todos los males, porque todos deben compartir sus bienes, de modo que no haya más pobres. También desaparecerán el hambre y la tristeza, porque todos comen con alegría (Cf. Hech 2, 46)” (Luis H. Rivas, “La obra de Lucas”, I. El Evangelio, Ed. Agape).
 

martes, 6 de septiembre de 2016

Lucas 6; 12 – 19

En aquellos días se fue a orar a un cerro y paso toda la noche en oración con DIOS. Al llegar el día llamo a sus Discípulos y escogió a doce de ellos; a los que llamó Apóstoles: Simón, al que le dio el nombre de Pedro, y a su hermano Andrés, Santiago, Juan, Felipe Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, apodado Zelote, Judas, hermano  Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
JESUS bajo con ellos y se detuvo en un lugar llano.  Había allí un grupo de discípulos suyos y una cantidad de gente procedente de toda Judea, Jerusalén y también de la costa de Tiró y Sidón. Habían venido para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades; también los atormentados por espíritus malos recibían curación. Por eso cada cual trataba de tocarlo, porque de El salía una fuerza que los sanaba a todos.
Palabra del Señor.

Comentario

La oración acompaña cada momento de la vida de Jesús. Es un encuentro inevitable con el Padre. Así nos enseña que no podemos emprender la vida sin ese encuentro y sin la oración. Nuestras opciones, nuestros proyectos y tareas, deben ser orados.


lunes, 5 de septiembre de 2016

Lucas 6; 6 – 11

Otro sábado JESUS  había entrado a la Sinagoga y enseñaba. Había allí un hombre que tenía paralizada la mano derecha. Los Maestro de la ley y los Fariseos espiaban a JESUS para ver si hacía una curación en día sábado y encontrar así un motivo para acusarlo.
Pero JESUS, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: “Levántate y ponte ahí en medio” El se levanto y permaneció de pie. Entonces JESUS dijo: “A ustedes les pregunto: ¿Qué permite hacer la ley en día sábado: hacer bien o hacer daño, salvar una vida o destruirla?”
Paseando su mirada por todos ellos, dijo al hombre: “Extiende tu mano” lo hizo y quedo sana. Pero ellos se llenaron de rabia y discutían entre si que podían hacer contra JESUS.
Palabra del Señor.

Comentario

Jesús desafía a estos hombres que son capaces de cuidar la Ley pero no de atender la necesidad de este enfermo. Lanzó una pregunta, y suponemos que se hizo un silencio en todo el lugar, aunque el texto no lo diga. Los rostros de estos hombres, sus miradas, sus emociones, se nos presentan ante nuestra imaginación. Todo queda suspendido, latente, expectante. Y entonces, en un acto de desafío mayor, sin esperar la respuesta, Jesús cura, sana, restablece a la comunidad, a este hombre.


domingo, 4 de septiembre de 2016

Evangelio     Lc 14, 25-33

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. ¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: “Este comenzó a edificar y no pudo terminar”. ¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz. De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.
Palabra del Señor.

Comentario


Con estas comparaciones Jesús quiere que atendamos nuestro deseo de seguirlo, que no debe estar basado en un impulso del momento sino en un proyecto. Así como quien tiene un proyecto de edificar una casa debe considerar muchas cosas, así también nosotros para seguir a Jesús. ¿Y qué debemos tener en cuenta? Si somos capaces de renunciar, de dejar aquello que nos impide seguir al Señor. Solo así nos embarcaremos a una vida que debe transitar en medio de un mundo que parece vivir de impulsos, sentimientos, cambios contantes de opciones y de ideologías. En este contexto continuaremos siendo “los que siguen a Jesús”.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Lucas 6; 1 – 5

Un sábado que JESUS atravesaba unos sembrados, y sus Discípulos cortaban espigas, las desgranaban en las manos y comían el grano. Algunos Fariseos le dijeron: ¿Por qué hacen lo que no esta permitido hacer en día sábado? JESUS les respondió: “¿Ustedes no ha leído lo que hizo David, y con él sus hombres, un día que tuvieron hambre? Pues entro en la casa de DIOS, tomó los panes de la ofrenda, los comió, y les dio también a su hombres, a pesar de que solo estaba permitido a los sacerdotes comer de ese pan” Y JESUS añadió: “El Hijo del Hombre es Señor y tiene autoridad sobre el sábado.”
Palabra del Señor.

Comentario

Estaba escrito en la ley de Israel que los dueños de los campos debían dejar que los pobres pudieran tomar algo de su producción. Era un acto de justicia. El problema es que Jesús hace esto en un día prohibido por la Ley. Se produce un conflicto legal entonces, ¿qué hacer cuando dos leyes parecen contradecirse? Jesús nos enseña a optar por quienes tienen hambre, por quienes no pueden esperar a que llegue el día en que les corresponda comer por derecho. Y como para que nadie diga que no es un buen legislador ni está en contra de la ley, utiliza el argumento de quien “sentó precedente”: el mismo rey David. En todo sentido, y desde cualquier lado que se lo mire, la justicia debe atender siempre las necesidades de los pobres.


viernes, 2 de septiembre de 2016

Evangelio     Lc 5, 33-39

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: “Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben”. Jesús les contestó: “¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar”. Les hizo además esta comparación: “Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a éste no quedará bien en el vestido viejo. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más. El vino nuevo se pone en odres nuevos. Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: el añejo es mejor”.
Palabra del Señor.

Comentario


Jesús se presenta como “el novio”. En la tradición profética de Israel, Dios es el esposo del pueblo, el cual esperaba estas nupcias definitivas. Jesús viene a cumplir esta esperanza.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Lucas 5; 1 – 11

Cierto día la gente se agolpaba a su alrededor para escuchar la palabra de DIOS, y EL estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. En eso vio dos barcas amarradas al borde del lago, los pescadores habían bajado y lavaban las redes. Subió a una de las barcas, que era la de Simón, y le pidió que se alejara un poco de la orilla; luego se sentó y empezó a enseñar a la multitud desde la barca.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “lleva la barca mar adentro y echa las redes para pescar” Simón respondió: Maestro, por mas que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada; pero, si tu lo dices, echaré las redes. Así lo hicieron,  y pescaron tal cantidad de peces, que las redes casi se rompían. Entonces hicieron señas a sus asociados que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarles. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que por poco se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrodillo ante JESUS, diciendo: SEÑOR, apártate de mi, que soy un hombre pecador. Pues tanto él como sus ayudantes se habían quedado sin palabras por la pesca que acababan de hacer. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.
JESUS les dijo: “No temas, en adelante serás pescador de hombres”  En seguida llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron todo y siguieron a JESUS.
Palabra del Señor.

Comentario

Pedro acepta la invitación de Jesús a echar las redes. Es una acción que ha repetido cientos de veces y con diversos resultados, pero ahora la ejecutará confiando en la palabra de Jesús. Y lo que hace momentos tuvo un resultado estéril, ahora asombra y maravilla a estos pescadores.