miércoles, 17 de septiembre de 2014

Lucas 7; 31 – 35

“¿Con quien puedo comparar a los hombres del tiempo presente?  Son como niños sentados en la plaza, que se quejan unos de otros. Les tocamos la flauta y no han bailado, les cantamos canciones tristes y no han querido llorar.
Porque vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y le dijeron: Esta endemoniado. Luego vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: Es un comilón y un borracho, amigo de cobradores de impuestos y de pecadores. Sin embargo, los hijos de la sabiduría la reconocen en su manera de actuar. ”
Palabra del Señor.

Comentario

Jesús siempre nos exige definirnos. Ante su palabra y su persona, podemos poner excusas para no seguirlo, y seguir sentados, como esperando milagros o anuncios sorprendentes. Y quizás el anuncio sea, justamente, ver al Señor entre los pecadores. ¿Nos escandaliza esto? Probablemente. Por eso sería muy bueno que nosotros, también pecadores, nos acerquemos a experimentar su misericordia en lugar de escandalizarnos.



lunes, 15 de septiembre de 2014

Lucas 7: 1 – 10

Cuando termino de enseñar el pueblo con estas palabras, JESUS entró en Cafarnaúm.
Había allí un capitán que tenía un sirviente que estaba muy enfermo y al que quería mucho, y que estaba a punto de morir. Habiendo oído hablar a JESUS, le envió a algunos Judíos importantes para rogarle que viniera a salvar a su sirviente. Llegaron donde JESUS y le rogaron insistentemente, diciéndole: Este hombre se merece que le hagas un favor, pues ama a nuestro pueblo y nos ha construido una sinagoga.
JESUS se puso en camino con ellos. No estaban lejos ya de la casa cuando el capitán envió a unos amigos para que le dijeran: SEÑOR, no te molestes, pues ¿Quién soy yo, para que entres bajo mi techo? Por eso no me atreví a ir personalmente donde Ti. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Yo mismo, de que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y cuando le ordeno a uno: Vete, va; y si le digo a otro ven; viene; y si digo a mi sirviente: Haz esto; lo hace.
Al oír estas palabras, JESUS quedó admirado, y volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: “Les aseguro que ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”
Y cuando los enviados regresaron a casa, encontraron al sirviente totalmente restablecido.
Palabra del Señor.

Comentario

El centurión, hombre que tiene subordinados, sabe lo que es una voz de mando. Y desde esta experiencia tan humana y cotidiana, toma la dimensión del poder de la voz y la palabra de Jesús. Le basta con que Jesús hable. Sabe que si Jesús pronuncia su palabra poderosa, todo mal será expulsado y volverá la salud. Con esto manifiesta su inmensa fe.


Juan 3: 13 – 17

“Sin embargo, nadie ha subido al cielo sino el que ha bajado del cielo, el Hijo del hombre.
Recuerden la serpiente que Moisés hizo levantar en el desierto; así también tiene que ser levantado el Hijo del hombre, y así todo el que crea en El tendrá por El vida eterna.
¡Así amó DIOS al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en El no se pierda, sino que tenga vida eterna.
DIOS no envió El Hijo al mundo para condenar al mundo sino para que se salve el mundo gracias a El.”
Palabra del Señor.
Comentario
La voluntad de Dios es puro amor. Él sólo quiere compartir con nosotros su vida, la vida plena de lo alto, que es comunión amorosa de la Santísima Trinidad. Jesús, levantado, nos atrae hacia lo alto. Nos despega de lo rastrero, lo bajo y lo ruin. Nos hace levantar los ojos y el corazón. Con los pies en la tierra y la perspectiva en lo celestial, vivamos con alegría este amor de Dios.


sábado, 13 de septiembre de 2014

Lucas 6; 43 – 49

“No hay árbol bueno que de frutos malos, ni tampoco árbol malo que de frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de los espinos ni se sacan uvas de las zarzas. Así, el hombre bueno saca cosas buenas del tesoro que tiene en su corazón, mientras que el malo, de su fondo malo saca cosas malas. La boca habla de los que esta lleno el corazón.
¿Por qué me llaman: ¡SEÑOR! ¡SEÑOR!, y no hacen lo que digo?
Les voy a decir quien se parece el que viene a Mi y escucha mis palabras y las practica. Se parece a un hombre que construyo su casa; cavo profundamente y  puso los cimientos sobre la roca; vino una inundación y la corriente se precipito sobre la casa, pero no pero no pudo removerla porque estaba bien construida.
Por el contrario, el que escucha pero no la pone en practica, se parece a un hombre que construyo su casa sobre a la tierra, sin cimientos. La corriente se precipito sobre ella y en seguida se desmorono, siendo grande el desastre de aquella casa.”
Palabra del Señor.

Comentario

La palabra de Jesús nos da la base para construir una vida sólida. Porque es una palabra que nos da discernimiento y criterios de vida. La palabra nos guía para elegir lo mejor, y nos da firmeza y certeza en medio de las tormentas del mundo.

 

viernes, 12 de septiembre de 2014

Lucas 6; 37 – 42

“No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará; se les echara en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan serán medidos ustedes.”
JESUS les puso también esta comparación: “¿Puede un ciego guiar a otro ciego? Ciertamente caerán ambos en un hoyo. El discípulo no esta por encima de su maestro, pero si se deja formar, se parecerá al maestro.
¿Y porque te fijas en la pelusa que tiene tu hermano en el ojo, si no eres consciente de la viga que tienes en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, deja que te saque la pelusa que tienes en el ojo, si tu no ves la viga que tuenes en el tuyo? Hipócrita, saca la viga de tu propio ojo para que veas con claridad, y entonces sacarás la pelusa en el ojo de tu hermano.”
Palabra del Señor.

Comentario

¿De quién vendrá la recompensa? ¿Quién nos dará esta medida rebosante? No la esperemos de los hombres, porque no siempre los seres humanos devolvemos el amor que se nos da. Sólo Dios podrá colmar nuestro corazón, y en la medida en que amemos experimentaremos cada vez más su amor en nuestra existencia.


 

jueves, 11 de septiembre de 2014

El amor a los enemigos (Lucas 6; 27 - 36)

“YO les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan. Al que te golpea en una mejilla, preséntale también la otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido. Da al que pide, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames.
Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. Porque si ustedes aman a quienes los aman, ¿Qué merito tienen? Hasta los malos aman a los que los aman. Y si hacen el bien a los que les hacen en bien ¿Qué gracia tiene? También los pecadores obran así. Y si prestan algo a los que les pueden retribuir, ¿Qué gracia tiene? También los pecadores prestan a los pecadores para que estos correspondan con algo.
Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y los pecadores. Sean compasivos como es compasivo el PADRE de ustedes.”
Palabra del Señor.

Comentario

A estos hombres y mujeres que Jesús llama ¡Felices! les exige ahora el estilo de vida del Reino de Dios. A pesar de los desprecios que reciben, a pesar de los maltratos, nunca maldecir, nunca desear el mal. ¡Cuántas personas santas, que han sido heridas y maltratadas, son capaces de la grandeza del amor! No esperan la venganza, sólo quieren que el bien se difunda.



miércoles, 10 de septiembre de 2014

Lucas 6; 20 – 26

El, entonces, dirigió la mirada hacia sus Discípulos y les dijo: “Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de DIOS.  Felices ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Felices ustedes los que lloran, porque reirán.
Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre. Alégrense en ese momento y llénense de gozo, porque les espera la recompensa grande en el cielo. Recuerden que de esa manera trataron también a los profetas en tiempos de sus padres.
Pero ¡pobres de ustedes, los ricos porque tienen ya consuelo!
¡Pobres de ustedes los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre!
¡Pobre de ustedes los que ahora ríen, porque van a llorar de pena!
¡Pobres de ustedes cuando todos hablen bien de ustedes, porque de esa misma manera hablaron de los falsos profetas en tiempos de sus antepasados!”
Palabra del Señor.

Comentario

Jesús miró a sus discípulos. Y vio que en esa multitud que lo seguía había muchos pobres, hambrientos y sufrientes. Su Palabra se dirige a ellos, que quedaron excluidos de los sistemas egoístas y no reciben ni las migajas de las ganancias. A esos hombres y mujeres, que sólo pueden poner su confianza en Dios, Jesús los llama ¡Felices! Ellos son los que participan, entregados y alegres, de la novedad del Reino de Dios.