lunes, 30 de junio de 2014

Mateo 8; 18 – 22

JESUS, al verse rodeado por la multitud, dio la orden de cruzar a la otra orilla. Entonces se acercó un maestro de la ley y le dijo: Maestro, te seguiré a donde quiera que vayas. JESUS le contesto: “Los zorros tienen cuevas y las aves tienen nidos, pero el hijo del hombre no tiene ni siquiera donde recostar la cabeza” Otro de sus Discípulos le dijo: SEÑOR deja que me vaya y pueda enterrar primero a mi padre. JESUS le contesto: “sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos”

Comentario

En el sermón de la montaña, Jesús nos ha planteado cuál es nuestro tesoro. Aquí él mismo se presenta sin ningún tesoro material, ni siquiera el mínimo que exige la dignidad humana: una cama donde dormir. Esta opción radical de Jesús, este total desprendimiento, que incluye no sólo los bienes materiales, sino también la contención familiar, es el modo en que él se entrega con total libertad y sin ataduras a la voluntad del Padre.



domingo, 29 de junio de 2014

La fe de Pedro y las promesas de JESUS (Mateo 16; 13 – 16)

JESUS se fue a la región de Casarea de Filipo. Estando allí, pregunto a sus Discípulos: “Según el parecer de la gente, ¿Quién es el Hijo del hombre?” respondieron: unos dicen que eres Juan el Bautista, otros que eres Elías o Jeremías, o algunos de los profetas.
JESUS les pregunto: “Y ustedes, ¿Quién dicen que soy Yo?” Pedro contesto: Tú eres el Masías, el Hijo de DIOS, vivo, JESUS le replico: “Feliz eres, Simón Barjona, porque esto no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino Mi PADRE que esta en los cielos.
Y ahora Yo te digo: Tú eres Pedro (o sea piedra), y sobre esta piedra edificare mi Iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vencer. Yo te daré las llaves de los Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.”

Comentario

Cuando Jesús llamó a Simón y a su hermano Andrés para ser pescadores de hombres, agregó a Simón el sobrenombre “Petros”, es decir, “piedra”. En el diálogo que hoy leemos, Jesús le presenta a Pedro su misión, no como un privilegio, sino como una función que debe cumplir por el bien de toda la Iglesia. Esa función se relaciona con el acto de fe. Es con Pedro, que juntos profesamos nuestra fe en Jesucristo diciendo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.



sábado, 28 de junio de 2014

La Fe del centurión (Mateo 8; 5 – 17)

Al entrar JESUS en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, suplicándole: SEÑOR, mi muchacho esta en cama, totalmente paralizado, y sufre terriblemente. JESUS le dijo: “Yo iré a sanarlo” El centurión contesto: SEÑOR, ¿Quién soy yo para que entres en mi casa? Di nomás una palabra y mi sirviente se sanará. Pues yo, que no soy mas que un capitán, tengo soldados a mis ordenes, y cuando le digo a uno: Vete, y se va; y si le digo a otro: Ven, y viene; y si digo a mi sirviente; haz tal cosa, él lo hace.
JESUS se quedo admirado al oír esto, y dijo a los que lo seguían: “Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe. Yo se los digo: vendrán muchos del oriente y del occidente para sentarse a la mesa de Abraham, Isaac, y Jacob en el Reino de los Cielos, mientras a aquellos que se destinaba el Reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el llorar y rechinar de dientes”
Luego JESUS dijo al capitán: “Vete a casa, hágase todo como has creído” Y en ese mismo momento el muchacho quedó sano.
JESUS fue a casa de Pedro; allí encontró a la suegra de este en cama, con fiebre. JESUS le toco la mano y se le paso la fiebre. Ella se levantó y comenzó a atenderle.
Al atardecer le llevaron muchos endemoniados. El expulsó a los espíritus con una sola palabra, y sano también a todos los enfermos. Así se cumplió lo que había anunciado el profeta Isaías: “El tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades”.

Comentario

Terminado el sermón de la montaña, el Evangelio de Mateo nos presenta en los capítulos 8 y 9 una serie de milagros de Jesús. Estos son signos del Reino de los Cielos, que comienza a realizarse aquí, en la tierra, con la salvación, la salud y el perdón. Este reino no es limitado porque en él también participan los extranjeros, como el caso de este centurión romano.



viernes, 27 de junio de 2014

2ª Lectura    1Jn 4, 7-16

Lectura de la primera carta de san Juan.
Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados. Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros. La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu. Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo. El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.
Palabra de Dios.

Comentario


“Puesto que Dios es quien nos ha amado primero, ahora el amor ya no es sólo un ‘mandamiento’, sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro. En un mundo en el cual a veces se relaciona el nombre de Dios con la venganza o incluso con la obligación del odio y la violencia, este es un mensaje de gran actualidad y con un significado muy concreto. Por eso, deseo hablar del amor” (Benedicto XVI, carta apostólica “Dios es amor”).


jueves, 26 de junio de 2014

La casa edificada sobre la roca (Mateo 7; 21 – 29)

“No bastará con decirme: ¡SEÑOR!, ¡SEÑOR!, para entrar al Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de MI PADRE del Cielo.  Aquel día muchos me dirán: ¡SEÑOR!, ¡SEÑOR!, hemos hablado en tu nombre, y en Tu nombre hemos expulsado demonios y realizado muchos milagros. Entonces Yo les diré claramente: Nunca les conocí ¡Aléjense de Mi ustedes hacen el mal!
Si uno escucha estas  palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen un hombre sabio y prudente, que edifico su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron sobre aquella casa, pero la casa no se derrumbó porque tenía los cimientos sobre roca.
Pero dirán del que oye estas palabras: mías, y no las pone en práctica: Aquí tienen a un tonto que construyó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron sobre esa casa; la casa se derrumbó, y todo fue un gran desastre.”
Cuando JESUS termino este discurso, la gente estaba admirada de como enseñaba, porque lo hacía con autoridad y no como los maestros de la ley.

Comentario

Continuando las enseñanzas que leíamos ayer, Jesús pone las obras como condición para participar del Reino. Son las obras que cumplen la voluntad del Padre, así como Jesús lo hizo en su propia vida: las obras del amor concreto hacia el sufriente, el pobre y el enfermo. Las obras del amor incluso hacia el enemigo, como enseñó Jesús en este sermón.


 

miércoles, 25 de junio de 2014

El árbol se conoce por sus frutos Mateo 7; 15 – 20

Cuídense de los falsos profetas; se presentan ante ustedes con piel de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. Ustedes los reconocerán por sus frutos, ¿Cosecharán ustedes uvas de los espinos, o higos de los cardones?
Lo mismo pasa con un árbol sano; da buenos frutos, mientras que el árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede dar frutos malos, como tampoco un árbol malo puede producir frutos buenos. Todo árbol que no da buenos frutos, se corta y se echa al fuego. Por lo tanto,  ustedes los reconocerán por sus obras.

Comentario

¿Con qué criterio hacer un discernimiento sobre los maestros, pastores y predicadores que anuncian la Palabra de Dios? El criterio para discernir no lo dan las palabras, sino las obras. Es en los hechos concretos donde se expresa el testimonio de la fe auténtica.



martes, 24 de junio de 2014

Primeros pasos de Juan bautista (Lucas 1; 57 – 66 - 80)

Cuando llegó a Isabel su día, dio a luz un hijo, y sus vecinos y parientes se alegraron con ella al enterarse de la misericordia tan grande que el SEÑOR le había mostrado.
Al octavo día vinieron para cumplir con el rito de la circuncisión, y querían ponerle por nombre Zacarías,  por llamarse así su padre. Pero la madre dijo: No, se llamará Juan. Los otros dijeron: Pero si no hay nadie en su familia que se llame así. Preguntaron por señas al padre como quería que lo llamasen. Zacarías pidió una tablilla  y escribió: Su nombre es Juan, por lo que todos se quedaron extrañados. En ese mismo instante se le soltó la lengua y comenzó a hablar a DIOS.
Un santo temor se apoderó del vecindario, y estos acontecimientos se comentaron en toda la región montañosa de Judea. La gente que lo oía quedaba pensativa y decía: ¿que va a ser este niño? Porque comprendían que la mano del SEÑOR estaba con él.
A medida que el niño iba creciendo, le vino la fuerza del Espíritu. Vivió en lugares apartados hasta el día que se manifestó a Israel.

Comentario

El nombre Juan significa “Dios concede una gracia”. Realmente es una gracia muy grande contar con profetas que anuncien la Palabra de Dios y nos exhorten a estar más cerca de él. Ya desde su nacimiento, este niño logra que algo se conmueva en los corazones. De ese impulso interno, surgirá el dinamismo que lleva al encuentro con Dios. Colaborar para que ese movimiento interno se produzca en el pueblo es la tarea del profeta.