jueves, 14 de abril de 2016

Antífona de entrada          cf. Éx 15, 1-2

Cantaré al Señor que se ha cubierto de gloria. El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. Aleluya.

Juan 6; 44 – 51

“Nadie puede venir a mi si no lo atrae el PADRE que me envió. Y YO lo resucitaré en el último día. Esta escrito en los profetas: Serán todos enseñados por DIOS, y es así como viene a mi toda persona que ha escuchado al PADRE y ha resucitado su enseñanza. Pues por supuesto que nadie ha visto al PADRE; solo Aquel que ha venido de DIOS ha visto al PADRE. En verdad les digo: El que cree tiene vida eterna.
YO soy el pan de vida. Sus antepasados comieron el mana en el desierto, pero murieron; aquí tienen el pan que baja del cielo, para que coman y ya no mueran.
YO soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma este pan vivirá para siempre. El pan que YO daré es mi carne, y lo daré para la vida del mundo.”
Palabra del Señor.

Comentario

Jesús nos anticipa ya mismo la Vida Eterna. Esta convicción nos da una mística: lo que esperamos ya está presente y da sentido a cada acto de nuestra vida. Aún no vemos a Dios cara a cara, pero en estos elementos concretos, con el pan y el vino, anticipamos el cielo.

miércoles, 13 de abril de 2016

Antífona de entrada          cf. Sal 70, 8. 23

Mi boca está llena de tu alabanza y anuncia tu gloria todo el día; te cantarán mis labios con alegría. Aleluya.

Juan 6; 35 – 40

JESUS les dijo: “Yo soy el pan de vida. El que viene a Mi no tendrá hambre y el que cree en Mi nunca tendrá sed. Sin embargo como ya les dije, ustedes se niegan a creer aún después de haber visto. Todo lo que el PADRE me ha dado vendrá a Mi, porque YO he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y la voluntad del que me ha enviado es que Yo no pierda nada de lo que El me ha dado, sino que lo resucite en el último día. Si, esta es la decisión de Mi PADRE; toda persona que al contemplar al Hijo crea en Él, tendrá vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día.”
Palabra del Señor.

Comentario

Jesús usa muchas imágenes de movimiento: venir, echar, bajar del cielo. Con esto, nos plantea el dinamismo de nuestra vida, como un continuo allegarnos hasta él. Él mismo vivió en este movimiento como enviado del Padre, al llegar a la humanidad para dar vida.

martes, 12 de abril de 2016

Antífona de entrada          Apoc 19, 5; 12, 10

Alaben a nuestro Dios, todos los que lo temen, pequeños y grandes; porque llegó la salvación, el poder y el reino. Aleluya.

Juan 6; 30 – 35

Le dijeron: ¿Qué puedes hacer?, ¿Qué señal milagrosa haces tú, para que la veamos y creamos en ti?, ¿Cual es tu obra? Nuestros antepasados comieron el mana en el desierto, según dice la escritura: “se les dio a comer pan del cielo”
JESUS contesto: “En verdad les digo: No fue Moisés que les dio el pan del cielo. Es Mi PADRE el que les da el verdadero pan del cielo. El pan que DIOS da es aquel que baja del cielo y que da vida al  mundo.” Ellos dijeron: SEÑOR, danos siempre de ese pan.
JESUS les dijo: “Yo soy el pan de vida. El que viene a Mi no tendrá hambre y el que cree en Mi nunca tendrá sed.”
Palabra del Señor.

Comentario

Procurando el buen alimento, hagamos esta oración: “Señor, danos siempre de ese pan”. Y Jesús, Pan de Vida, jamás dejará de alimentarnos. Él mismo se nos da entero y nos transmite vida plena.

lunes, 11 de abril de 2016

Antífona de entrada          cf. 4 esd 2, 35

La luz eterna brillará para tus santos, Señor, y ellos vivirán para siempre. Aleluya.

Juan 6; 22 – 29

Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago se dio cuenta que allí no había habido nada mas que una barca y que JESUS no había subido con sus Discípulos en la barca, sino que estos se habían ido solos. Mientras tanto algunas lanchas de Tiberiades habían atracado cerca del lugar donde todos habían comido el pan. Al ver que ni JESUS ni sus Discípulos estaban allí, la gente subió a sus lanchas y se dirigieron a Cafarnaím en busca de JESUS.
Al encontrarlo al otro lado del lago, le preguntaron: Rabbi (Maestro), ¿Cómo has venido aquí? JESUS les contesto: “En verdad les digo: Ustedes me buscan, no porque han visto a través de los signos sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento de un día, sino por el alimento que permanece y da vida eterna. Este se lo dará el Hijo del Hombre; El ha sido marcado con el sello del PADRE.”
Entonces le preguntaron: ¿Qué tenemos que hacer para trabajar en las obras de DIOS? JESUS les respondió: “La obra de DIOS es ésta: creer en aquel que DIOS ha enviado”
Palabra del Señor.

Comentario

Ciertamente, trabajamos por el alimento perecedero y nos procuramos así el pan de cada día. Acaso ¿querría Jesús que no nos ocupáramos de esto?... Más bien, él nos previene para que no perdamos de vista el plano sobrenatural de nuestra vida. Hay muchas personas que están bien alimentadas físicamente, con alimentos sustanciosos, pero son raquíticos de espíritu. Procuremos el buen alimento con los sacramentos, la oración y la lectura asidua de la Palabra.

domingo, 10 de abril de 2016

Antífona de entrada          cf. Sal 65, 1-2

Aclame al Señor toda la tierra. Canten la gloria de su Nombre. Aleluya.

Juan 21; 1 – 14

Después de esto, nuevamente se manifestó JESUS a sus Discípulos a orilla del lago Tiberíades. Y se manifestó como sigue: Estaban reunidos Simón Pedro, Tomás el mellizo, Natanael, de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos Discípulos. Simón Pedro les dijo: Voy a pescar, Contestaron: Vamos también nosotros contigo. Salieron, pues, y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.
Al amanecer, JESUS estaba parado en la orilla pero los Discípulos no sabían que era El. JESUS les dijo: “Muchachos, ¿tienen algo de comer?” Le contestaron: Nada. Entonces JESUS les dijo: “Echen la red a la derecha y encontrarán pesca” Echaron la red, y no tenían fuerza para recoger la gran cantidad de peces.
El Discípulo al que JESUS amaba dijo a Simón Pedro: Es el SEÑOR. Apenas Pedro oyó decir que era el SEÑOR, se puso la ropa, pues estaba sin nada, y se hecho al agua. Los otros Discípulos llegaron con  la barca (de hecho no estaban lejos, a unos cien metros de la orilla) arrastraban la red llena de peces.
Al bajar a tierra encontraron el fuego encendido, pescado sobre las brasas y pan, JESUS les dijo: “Traigan alguno de los pescados que acaban de sacar” Simón Pedro subió a la Barca y saco la red llena con ciento cincuenta y tres pescados grandes. Y a pesar de que hubieran tantos, no se rompió la red.
Entonces JESUS les dijo: “Vengan a desayunar” Ninguno de los Discípulos se atrevió a preguntarle quien era, pues sabían que era el SEÑOR. JESUS se acercó tomó el pan y se los repartió. Lo mismo hizo con los pescados.  
Esta es la tercera vez que JESUS se manifestó a sus Discípulos después de resucitar de entre los muertos.
Cuando terminaron de comer, JESUS dijo a Simón Pedro por tercera vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Pedro se puso tristes al ver que JESUS le preguntaba por tercera vez si lo quería y le contesto: SEÑOR, tú sabes todo, tú sabes que te quiero. Entonces JESUS le dijo: Apacienta mis ovejas.
Palabra del Señor.

Comentario

Ezequiel había profetizado que, en los tiempos mesiánicos, los pescadores recogerían redes llenas de peces que no se romperían (cf. Ez 47). En esta gran pesca, Jesús trae esta abundancia de vida a su comunidad, tal como había dicho: “Vine para que tengan vida en abundancia”. Y la red intacta, sin fisuras, puede convertirse en la figura de la unidad de la Iglesia, donde estemos todos los discípulos y no se pierda ni uno solo.
  

sábado, 9 de abril de 2016

Antífona de entrada          Jdt 15, 9

Tú eres la gloria de Jerusalén, tú el gran orgullo de Israel, tú el insigne honor de nuestra raza. Aleluya.

Juan6; 16 – 21

Al llegar la noche, sus Discípulos bajaron a la orilla y, subiendo a una barca, cruzaron el lago rumbo a Cafarnaúm. Habían visto caer la noche sin que JESUS se hubiera reunido con ellos, y empezaban a formarse olas debido al fuerte viento que soplaba.
Habían remado unos cinco kilómetros cuando vieron a JESUS que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y se llenaron de espanto. Pero El les dijo: “Soy YO, no tengan miedo”
Quisieron subirlo a la barca, pero la barca se encontró en seguida en la orilla a donde se dirigían.
Palabra del Señor.

Comentario

La expresión “soy yo” evoca el nombre de Dios: “Yavé - Yo soy”. La fuerza divina se impone sobre todas las fuerzas del mal, representadas aquí en el mar agitado y el viento fuerte. En cada momento de borrasca, Jesús vuelve a decirnos: “Soy yo, no teman”. No nos dice que no habrá tormentas, pero nos asegura que no nos faltará su asistencia.

viernes, 8 de abril de 2016

Antífona de entrada          Apoc 5, 9-10

Nos has redimido, Señor, por medio de tu sangre, de todas las familias, lenguas, pueblos y naciones, y has hecho de nosotros un reino sacerdotal para nuestro Dios. Aleluya.

Juan 6; 1 -15

Después JESUS pasó a la otra orilla del lago de Galilea, cerca de Tiberiades. Le seguía un enorme gentío a causa de las señales milagrosas que le veían hacer con los enfermos. JESUS subió al monte y se sentó allí con sus Discípulos. Se acercaba la pascua,  la fiesta de los Judíos.
JESUS pues, levantó los ojos y, al ver el numeroso gentío que acudía a El, dijo a Felipe: “¿Dónde iremos a comprar pan para que coma toda esa gente?” Se lo preguntaba para ponerlo a prueba, pues EL sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: doscientas monedas de plata no alcanza para dar a cada uno un pedazo. Otro Discípulo, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo: aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados: Pero, ¿Qué es esto para tanta gente? JESUS les dijo: “hagan que se siente la gente”
Había mucho pasto en el lugar, y se sentaron los hombres en número de cinco mil. Entonces JESUS tomó los panes, dio gracias y los repartió entre los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, y todos recibieron cuanto quisieron. Cuando quedaron satisfechos, JESUS dijo a sus Discípulos: “Recojan los pedazos que han sobrado para que no se pierda nada” Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos que no se habían comido, eran las sobras de los cinco panes de cebada.
Al ver la señal que JESUS había hecho, los hombres decían: Este es sin duda el profeta que habría de venir al mundo. JESUS se dio cuenta que iban a tomarlo por la fuerza para proclamarlo rey, y nuevamente huyó al monte El solo.
Palabra del Señor.

Comentario

“Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados”. Este evangelio nos presenta el reparto de los panes como si Jesús hubiera dado personalmente un trozo de pan a cada uno de los que estaban allí. Así, el momento de recibir el pan fue la ocasión para que se diera un contacto personal y cercano, en el que cada uno de los presentes tuvo la ocasión de estar cara a cara con el Señor. Cada uno de los relatos de la multiplicación de los panes nos hace descubrir la riqueza de este gran misterio: la eucaristía es, a la vez, la fiesta comunitaria y la ocasión del encuentro personal con Jesucristo.