jueves, 7 de julio de 2016

Mateo 10; 7 – 15

“A lo largo del camino proclamen: ¡El Reino de los cielos esta ahora cerca! Sanen a los enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, y echen los demonios. Ustedes lo recibirán sin pagar, denlo sin cobrar.
No lleven oro, plata o monedas en el cinturón. Nada de provisiones para el camino, o vestidos de repuesto, no lleven bastón ni sandalias, porque el que trabaja merece su alimento.
En todo pueblo o aldea en que entren, busquen alguna persona que valga, y quédense en su casa hasta que se vayan.
Al entrar en la casa, deseen le la paz. Si esta familia la merece, recibirá vuestra paz, y si no la merece; la bendición volverá a ustedes. Y si en  algún lugar no los reciben ni escuchan sus palabras, salgan de esa familia o esa ciudad, sacudiendo el polvo de sus pies. YO les aseguro que esa ciudad, en el día del juicio, será tratada con mayor rigor que Sodoma y Gomorra.”
Palabra del Señor.

Comentario

Además del compromiso con los que sufren, los discípulos misioneros tienen que asumir una vida austera, confiando en la Providencia y en la generosidad de sus hermanos.


miércoles, 6 de julio de 2016

Mateo 10; 1 – 7

JESUS llamó a los doce Discípulos y les dio poder sobre los espíritus impuros para expulsaros y curar todo tipo de enfermedades: El primero Simón, llamado Pedro, su hermano Andrés; Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago, Hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, Y Judas Iscariote, el que lo traicionaría.
A estos doce JESUS los envió a Misionar, con las instrucciones siguientes: “No vayan a tierras paganas ni entren a pueblos de Samaritanos. Diríjanse mas bien a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
A lo largo del camino proclamen: ¡El Reino de los cielos esta ahora cerca! Sanen a los enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, y echen los demonios. Ustedes lo recibirán sin pagar, denlo sin cobrar. ”
Palabra del Señor.

Comentario

El mandato de Jesús invita a ejercer el poder desde servicio. Los discípulos misioneros tienen que estar entre quienes sufren, liberando al hombre de lo que lo oprime, comprometidos con el dolor y la angustia del pueblo.


martes, 5 de julio de 2016

Antífona de entrada          cf. Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Mateo 9; 32 – 38

Le trajeron un mudo que no podía hablar, JESUS echó al demonio, y el mudo empezó a hablar. La gente quedó maravillada y todos decían: Jamás se ha visto cosa igual en Israel. En cambio, los Fariseos comentaban: Este echa a los demonios con la ayuda del príncipe de los demonios. JESUS recorría todas las ciudades y pueblos; enseñaba en las sinagogas, proclamaba la buena nueva del Reino y curaba todas las dolencias y enfermedades.
Al contemplar aquel gran gentío, JESUS sintió compasión, porque estaban decaídos y desanimados, como ovejas sin pastor. Y dijo a sus Discípulos: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe mas trabajadores a recoger su cosecha.”
Palabra del Señor.

Comentario

“Jesús, delante a la multitud de personas que lo seguían, viendo que estaban cansadas y extenuadas, perdidas y sin guía, sintió desde lo profundo del corazón una intensa compasión por ellas. A causa de este amor compasivo curó los enfermos que le presentaban y con pocos panes y peces calmó el hambre de grandes muchedumbres. Lo que movía a Jesús en todas las circunstancias no era sino la misericordia, con la cual leía el corazón de los interlocutores y respondía a sus necesidades más reales” (Papa Francisco, Bula del año de la Misericordia, nro. 8).
 

lunes, 4 de julio de 2016

Antífona de entrada          cf. Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Mateo 9; 18 – 26

Mientras JESUS hablaba, llego un jefe de los Judíos, se postró delante de El y le dijo: Mi hija se acaba de morir, pero ven, pon tu mano sobre ella, y vivirá. JESUS se levantó y lo siguió junto con sus Discípulos.
Mientras iba caminando, una mujer que desde hacía ocho años padecía de hemorragias, se acercó por detrás y le toco el fleco de su manto. Pues ella pensaba: Con solo tocar su manto, me salvare. JESUS se dio vuelta y, al verla, le dijo: “Ánimo, hija; tu fe te ha salvado” Y desde aquel momento la mujer quedo sana.
Al llegar JESUS a la casa del jefe, vio a los flautistas y el alboroto de la gente. Entonces les dijo: “Váyanse, la niña no ha muerto, sino que esta dormida.” Ellos se burlaban de El. Después que echaron a toda la gente, JESUS entro, tomo a la niña por la mano, y la niña se levanto. El hecho se divulgó por toda la región.
Palabra del Señor.

Comentario

¿Se puede creer y esperar un cambio de situación cuando la muerte invade la vida? Este hombre no se rindió y provocó ese cambio, enseñando así a no sucumbir ante el mal ni dejarse vencer por la desesperanza.

domingo, 3 de julio de 2016

Antífona de entrada          cf. Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Lucas 10; 1 – 9

Después de esto, el SEÑOR eligió a otros setenta  y dos discípulos y los envió de dos en dos, delante de El, a todas las ciudades y lugares a donde debía ir. Les dijo: “La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha para que envíe obreros a su cosecha. Vayan, pero sepan que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos.
Al entrar a cualquier casa, bendíganla antes diciendo: La paz sea en esta casa. Si en ella vive un hombre de paz, recibirá la paz que ustedes le traen, de lo contrario la bendición volverá a ustedes. Mientras se queden en esa casa, coman y beban lo que les ofrezcan, porque el obrero merece su salario.
No vayan de casa en casa. Cuando entren a una ciudad y sean bien recibidos, coman lo que le sirvan, sanen a los enfermos y digan a su gente: El Reino de DIOS ha venido a ustedes.”
Palabra del Señor.

Comentario

“Con frecuencia, los enviados de Jesús serán rechazados por aquellos a quienes llevan la Buena Noticia. Con la imagen de sacudirse hasta el polvo de los pies, Jesús les pide a sus mensajeros que no adquieran las mismas actitudes de los que se oponen al Evangelio” (Luis Rivas, La obra de Lucas. I. El Evangelio, Ed. Agape).

sábado, 2 de julio de 2016

Antífona de entrada          Sal 46, 2

Todos los pueblos aplaudan y aclamen al Señor con gritos de alegría.

Mateo 9; 14 – 17

Entonces se le acercaron los Discípulos de Juan y le preguntaron: nosotros y los Fariseos ayunamos en muchas ocasiones ¿Por qué tus Discípulos no ayunan?
JESUS les contesto: “¿quieren ustedes que los compañeros del novio estén de duelo mientras el novio esta con ellos? Llegará el tiempo en que el novio les será quitado; entonces ayunarán.”
Nadie remienda un vestido viejo con pedazo de tela nueva, porque el pedazo nuevo tirará del vestido y la rotura se hará mayor. Nadie echa vino nuevo en recipientes de cuero viejos, porque si lo hacen, se reventarán los cueros, el vino se desparramará y los recipientes se estropearán. El vino nuevo se echa en cueros nuevos, y así se conservan bien el vino y los cueros.
 Palabra del Señor.

Comentario

Jesús nunca desestimó el ayuno. Es más, lo reconoce como algo cotidiano (por ejemplo cuando aconseja: “cuando ayunen… no hagan como…”). Sin embargo, hay momentos para sentirse más libres y celebrar, porque el encuentro con Jesús supera cualquier ritual y acto de piedad.

viernes, 1 de julio de 2016

 Sal 46, 2
Todos los pueblos aplaudan y aclamen al Señor con gritos de alegría.
Mateo 9; 9 - 13
JESUS, al irse de allí, vio a un hombre llamado Mateo en su puesto de cobrador de impuestos, y le dijo: “Sígueme” Mateo se levantó y lo siguió. Como JESUS estaba comiendo en casa de Mateo, un buen número de cobradores de impuestos y otra gente pecadora, vino a sentarse a la mesa con JESUS y sus Discípulos. Los Fariseos a ver esto, decían a los Discípulos: ¿Cómo es que su Maestro come con cobradores de impuestos y pecadores?
JESUS los oyó y les dijo: “No es la gente sana la que necesita médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan lo que significa esta Palabra de DIOS: Me gusta la misericordia mas que las ofrendas. Pues no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.”
Palabra del Señor.

Comentario

“Sígueme” no es una orden en labios de Jesús, quien siempre cuida y protege la libertad de las personas. Es una palabra con autoridad, con promesa, que invita a la responsabilidad y al compromiso.