viernes, 1 de marzo de 2013


Sirácides 17

Conviértete al SEÑOR y renuncia a los pecados, ora en su presencia para disminuir el obstáculo.
Vuelve al Altísimo, apártate de la injusticia y odia virilmente la maldad.
Porque, ¿Quién alabará al Altísimo en el sepulcro, si no lo hacen los vivientes dándote gloria?
El muerto ya no es y se pierde su alabanza; el que vive y esta sano, ése glorifica al SEÑOR.
¡Que grande es la misericordia del SEÑOR y su perdón con los que se convierten a El!
No todo puede estar en poder del hombre, puesto que no es inmortal.
¿Qué hay mas luminoso que el sol? Sin embargo desaparece. El hombre no es mas que carne y sangre, y medita el mal. Mientras el sol contempla los astros del alto cielo, todos los hombres se quedan polvo y cenizas.

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