domingo, 3 de marzo de 2013


Sirácides 18

Por eso, el SEÑOR tiene paciencia con ellos y derrama sobre ellos su misericordia.
El ve y sabe que su fin es miserable, por eso multiplica su perdón.
La comprensión del hombre es para su prójimo, pero la comprensión del SEÑOR alcanza a todos los hombres; reprende, corrige, y como un pastor hace volver su rebaño. Tiene piedad con los que aceptan la corrección y que buscan afanosamente su voluntad.
Hijo, no acompañes tus favores con reproches, ni tus regalos con palabras amargas.
¿No calma el calor el rocío? Así Una palabra buena vale mas que un regalo.

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